EDICIÓN: Abril - Junio 2022

CO-HOUSING Una nueva forma de vivir

Por Jerry Brownstein
El mundo a nuestro alrededor está cambiando tan rápidamente que mucha gente siente cada vez menos conexión con las estructuras sociales tradicionales del gobierno, la familia y la religión. Muchas personas buscan nuevas fuentes de apoyo comunitario que reflejen más acertadamente sus valores en evolución. El concepto de las comunidades de co-viviendas están en perfecta sintonía con esta tendencia. En este estilo de vida alternativo, la gente se une para participar de forma activa en el diseño, la construcción y el funcionamiento de sus propios barrios. Cada residente de una comunidad es propietario independiente, pero ha tomado el compromiso consciente de promover la armonía en su comunidad a través de valores compartidos, asistencia mutua y amistad duradera.

La primera de estas "comunidades de co-viviendas" surgió en Dinamarca a finales de los años 60, pero hasta hace poco apenas se había extendido este concepto en el mundo occidental. Ahora parece que ha llegado el momento para esta idea, dado que el crecimiento de las co-viviendas co-habitación se ha acelerado enormemente en los últimos años, con nuevos proyectos iniciándose. La creación de un desarrollo nuevo de co-habitación una comunidad de co-viviendas comienza cuando un grupo central y entusiasta de residentes se lanzan a buscar el sitio ideal para la comunidad de sus sueños. El siguiente paso es trabajar junto con arquitectos y constructores para diseñar un plan maestro para el proyecto que respete y acentúe la belleza natural de la propiedad. La mayoría de los grupos de co-habitantes co-viviendas tienen un alto nivel de conciencia medioambiental, por lo que se utilizan técnicas y materiales ecológicos en todo lo posible, y las casas se construyen con la idea de ofrecer una forma de vida sostenible y amigable con el medio ambiente. 



En el corazón de una comunidad de co-viviendas se encuentra la casa común, con un gran comedor donde se ofrecen comidas en grupo optativas, una ó dos veces por semana. Además, este espacio común incluirá normalmente una biblioteca, sala de ejercicio, zonas de juego para niños, habitaciones de invitados, un taller, lavandería y otras cosas que la comunidad pueda desear. El complejo entero es gestionado por los mismos residentes, quienes se reúnen con regularidad para resolver problemas y desarrollar políticas para la comunidad. También realizan gran parte del trabajo para mantener y administrar la propiedad, ya que cada propietario ofrece de forma voluntaria varias horas al mes de su tiempo para cumplir tareas comunitarias que sean adecuadas a su edad y capacidades. Por ejemplo, los residentes más jóvenes pueden presentarse voluntarios para hacer parte del trabajo físico, mientras que los residentes más mayores realizan tareas de administración y cuidado infantil. Trabajar juntos de tal forma por el bien común crea un vínculo de confianza entre los residentes y hace que surja una sensación de pertenencia a algo mayor que sí mismos.



Para hacernos una idea de cómo encaja todo esto, démonos un paseo por “Pueblo Hermoso”, que es el primer desarrollo de co-viviendas de Ibiza. La casa común es una magnífica finca original que ha sido cariñosamente restaurada, modernizada y ampliada para incluir todos los servicios deseados, manteniendo su encanto y estilo originales. El enorme comedor da a un hermoso patio donde se agrupan 36 hogares de diferentes tamaños, integrados perfectamente en el entorno natural de árboles, plantas y flores. Cada casa está sabiamente orientada para que pueda sentirse integrada en las áreas comunales pero aún mantenga su propia privacidad. 










Al salir de este patio seguimos el camino principal, que lleva a un precioso estanque enclavado en el bosque. Pero espera... si lo miras de cerca puedes ver que en realidad se trata de una gran piscina natural para la comunidad. Su agua limpia y clara se filtra mediante un proceso de purificación que no utiliza productos químicos. Continuamos por el camino principal, que serpentea perezosamente a través de exuberantes campos en terrazas, y finalmente nos lleva a un gran huerto ecológico gestionado por los residentes. Todas las verduras y aromáticas para las comidas comunitarias son cultivadas aquí, y los abundantes excedentes son repartidos entre los residentes. A esto se le añade una maravillosa explosión de naranjos, limoneros, almendros e higueras que abundan en la propiedad.






Nuestro camino da la vuelta hacia la casa común, y por el camino vemos más pruebas de que la comunidad es ecológica: un conjunto de paneles solares que alimentan todas las zonas comunes y una máquina para procesar las aguas residuales de modo que puedan reutilizarse para las plantas. Al llegar de nuevo a la zona habitable principal, vemos que todas las casas tienen también paneles solares para la electricidad y una estación de carga con energía solar para los coches eléctricos. Todas las casas tienen una arquitectura básica similar, pero con toques personales de color y estilo que cada propietario ha añadido. 






Si te interesa visitar “Pueblo Hermoso”, entonces... me temo que no estás de suerte, porque de momento existe sólo en mi imaginación... pero acaso no es intrigante pensar en lo bien que podría funcionar esta idea en nuestra amada isla mágica. Vivimos en una época en la que los vientos de cambio nos instan a buscar nuevas formas de vivir. El desarrollo de una comunidad de co-vivientes da a la gente la oportunidad de crear un espacio donde las vidas se simplifican, la Tierra es respetada, la diversidad es bienvenida y la vida en armonía entre vecinos surge de forma natural. Desde luego que suena al tipo de vida que resonaría con muchas de nuestras amistades aquí en Ibiza. El lema del movimiento de co-viviendas se resume con sencilla elocuencia:
“Para mejorar el Mundo – un barrio tras otro”