EDICIÓN: Febrero - Abril 2022

La respuesta eres tú

Por Jerry Brownstein
En estos extraños tiempos hay una sensación de incertidumbre que resuena en todos los aspectos de nuestra sociedad. Las restricciones impuestas por Covid han amenazado nuestras libertades y han dado a nuestros gobiernos más poder del que la mayoría de la gente se siente cómoda. Los multimillonarios han triplicado su riqueza mientras los trabajadores y las pequeñas empresas han sufrido. Algo va mal, y esta crisis nos ha hecho más conscientes de las dos energías tan distintas que compiten entre sí por el alma de nuestro planeta. Por un lado, están las estructuras de poder arraigadas en nuestro mundo existente, que están luchando por preservar y aumentar su control sobre nosotros. En el otro lado, estamos los que podemos utilizar esta crisis para hacer cambios que nos lleven a nuestro potencial más elevado. ¿Y cuál es ese potencial más elevado? Imagina un mundo inspirado por una conciencia evolucionada – un mundo donde amor, alegría, belleza, generosidad, compasión y abundancia son los principios que nos guían. Ese es el Paraíso en la Tierra que la mayoría de la gente anhela, y la única forma en que puede hacerse realidad es elevando nuestra conciencia colectiva. Pero, ¿cómo podemos lograr una transformación tan radical, y por dónde comienza todo?







Empieza con nosotros… tú y yo. Para poder transformar la conciencia del planeta, tenemos primero que ir a nuestro interior y transformarnos nosotros… ir adentro para descubrir la sabiduría y la bondad que habita nuestros corazones. Una vez hayamos revelado esta luz interior, hemos de traerla al mundo para que brille con fuerza a través de nuestras palabras, nuestras acciones y nuestra mera presencia. Vivir en este nivel más elevado de conciencia nos hace ser fuente de inspiración para que otros sigan el mismo camino, y cuando una masa crítica de la Humanidad haya despertado a su conciencia superior, el mundo será transformado. Existe una analogía maravillosa en la Naturaleza para tal transformación: la metamorfosis de la humilde oruga. En su corta vida como oruga, no hace más que comer, y llega a un punto en que se hincha tanto que lo único que puede hacer es colgarse bocabajo de la rama más cercana. Allí se encierra en una crisálida y literalmente comienza a morir… pero entonces algo extraordinario ocurre. Entre el caos del cuerpo en descomposición de la oruga aparece un tipo de célula totalmente nueva. Los biólogos las llaman Células Imaginales porque llevan en sí la información necesaria para crear algo totalmente distinto. Al seguir descomponiéndose la oruga, estas nuevas células se multiplican y se agrupan para orquestar la creación de un organismo completamente nuevo: la grácil y hermosa mariposa. 







En estos emocionantes tiempos que vivimos se nos urge a convertirnos en las células imaginales de nuestra sociedad... a tener la imaginación y la intención de vernos a nosotros mismos y nuestro mundo como algo singularmente hermoso. Cada día más personas estamos despertando a la posibilidad de que podamos sobreponernos a las limitantes percepciones que hemos heredado de otras personas. Estamos haciéndonos conscientes de que somos libres de elegir cómo queremos vivir – libres para tomar decisiones conscientes en lugar de dejarnos gobernar por reacciones inconscientes. ¿Cómo funciona esto en la vida real? Inténtalo la próxima vez que te encuentres atascado en una discusión con alguien. En lugar de intentar una y otra vez que se oiga tu punto de vista, detente y pregúntate: “¿Prefiero ser quien tiene razón, o ser feliz?”. La respuesta correcta siempre es “feliz”, y cuando eliges esto la discusión en la que te encontrabas de repente ya deja de parecer tan importante. Este es solo un ejemplo de cómo podemos elegir conscientemente el traer nuestra luz interior al mundo.







Al elevar así nuestra conciencia, gravitamos hacia otras personas que se están desarrollando en la misma dirección. Al igual que las células imaginales se agrupan para crear belleza a partir de la podredumbre, así podemos nosotros crear una sociedad de almas despiertas con el poder de transformar nuestro mundo. Intentemos visualizar el Paraíso en la Tierra del que hablábamos antes – un hermoso mundo lleno de gente guiada por su verdadera naturaleza de amor y compasión. ¿Podría existir la hambruna en tal mundo? ¿La guerra, la avaricia, el racismo, la violencia, la injusticia? Por supuesto que no. Porque, verás, “el Paraíso no es un lugar… sino un estado de conciencia” y tenemos el poder de crear esa conciencia celestial aquí y ahora mismo. Se ha dicho que toda crisis trae consigo una oportunidad, así que la pregunta es ¿por dónde empezamos?... y la respuesta es: Contigo.