EDICIÓN: Abril - Junio 2021

Muriel Grossmann y su pasión por el Jazz

Por Jerry Brownstein
Hace algunos años, mientras estaba sentado en la terraza de una cafetería en Ibiza, de repente escuché unos dulces sonidos que salían del interior y que me transportaron a los clubs de jazz de mi Nueva York natal. “¿Quién es?” pregunté, y mis amigos me dijeron: “Es Muriel, ¿a que es maravillosa?”. Sí, sin duda. Muriel Grossmann lleva regalando música hermosa a nuestra isla desde 2004, y cada año es mejor. Nacida en París y criada en Viena, dice que la música ha sido su compañera constante casi desde que nació. Sus padres la llevaban a conciertos desde bien pequeña y su mundo personal en la música comenzó cuando le regalaron una flauta a los cinco años. El sonido la dejó “en estado de asombro” y le abrió todo un mundo de creatividad. Con el tiempo, dejó de tocar la flauta y encontró su verdadera identidad musical en los ricos y potentes tonos del saxofón alto.



Tocar el saxo hizo que Muriel se enamorara del jazz: “Me fascinaba su sonido, sus melodías, ritmos, armonías y estilos. Las interacciones y la dinámica en el grupo, el fraseo de los diferentes instrumentos, la franqueza de la música y la presencia constante del blues”. Ya de joven empezó a tocar con varios grupos y fue cogiendo experiencia en clubs y conciertos, además de hacer giras y grabar. Pero al cabo de un tiempo anhelaba vivir en un clima mejor y cerca del mar, así que en 2002 se trasladó a Barcelona. Enseguida empezó a tocar con grupos locales, y en uno de los conciertos conoció a un guitarrista llamado Radomir Milojkovic. Se convirtieron en una pareja musical hecha en el cielo; sus visiones y sentimientos por la música estaban completamente sincronizados, así que trabajar juntos fue una inspiración para ambos. Resultó ser una relación que ha crecido y perdurado hasta hoy.  

Muriel pasó las temporadas de verano en Ibiza y se quedó prendada de la magia de esta isla tan especial: la naturaleza, la luz y el ambiente multicultural. Sintió que Ibiza era el lugar donde podría establecerse, formar una familia, encontrar un trabajo fijo y tener la libertad de crear nueva música en la tranquilidad de los inviernos. En 2004 se mudó, y dos años más tarde invitó a Radomir a la isla para que pudieran continuar su aventura musical juntos. La mayoría de las veces tocaban como dúo, pero para algunos conciertos y a la hora de grabar se convirtieron en cuarteto. Grabaron tres discos con su primer cuarteto, y luego en 2011 formaron otro grupo que tocó en el festival anual de jazz de Ibiza ‘Eivissa Jazz’. Ese set salió a la luz como el disco ‘Awakening’ en 2013, y la experiencia animó a Muriel a componer un jazz más rítmico con influencias del blues americano y el gospel.


“Muriel es una apasionada de
su música y su influencia en su vida”

En 2016, el batería Uros Stamenkovic y la bajista Gina Schwarz se unieron a Muriel y Radomir para formar un nuevo cuarteto que toca en un estilo que algunos llaman “jazz espiritual”. Es una música orientada al groove que está influenciada por tradiciones de todo el mundo. Juntos crearon tres álbumes que culminaron en 2018 con ‘Golden Rule’, nombrado mejor disco de jazz del año por la revista británica UK Vibe. Ese álbum conectó al máximo con su creciente audiencia, y el siguiente paso fue ampliar el rango de la música añadiendo los ricos sonidos del órgano Hammond tocado por Llorenç Barcelo. Este quinteto ampliado ha grabado ‘Reverence’ (2019) y ‘Quiet Earth’ (2020), además de un nuevo álbum titulado ‘Union’ que ha salido en mayo de 2021.

Componer y grabar discos es muy gratificante, pero Muriel y Radomir están ocupados la mayor parte del año actuando en diferentes locales con sus varios estilos. Tocan jazz clásico para fiestas privadas, hoteles, exposiciones de arte y restaurantes exquisitos como el Downtown Ibiza de Giuseppe Cipriani, donde actúan cada año desde 2012. Su profundo talento les permite formar diferentes bandas para adaptarse a diversos públicos. Soul Jazz Explosion toca música de baile para fiestas y eventos con un estilo que va desde el soul hasta el jazz y el gospel. MG & The Hollers hacen vibrar con Funky Rhythm and Blues, y su octeto llamado Ibiza Jazz Essence toca en festivales y fiestas de swing.



Además de todo eso, Muriel y Radomir también tocan en la Big Band Ciutat d’Eivissa con tres conciertos al año más una sesión en el famoso Eivissa Jazz, un festival que celebrará su 33ª edición en 2021. En 2020 Muriel ayudó a organizar el nuevo festival Jazz Point Ibiza, donde ella y Radomir actuaron con numerosos grandes del jazz americano e internacional. Está muy ilusionada con la segunda edición de este evento, que tendrá lugar en octubre de 2021.

Muriel es una apasionada de su música y de la influencia de ésta en su vida. “He aprendido que es importante perseguir tu visión interior de lo que quieres tocar, ser fiel a ti mismo. Es un camino interminable de autodescubrimiento, y el propio proceso te mostrará la senda que te abre el camino”. A medida que su arte sigue desarrollándose, su encanto por Ibiza permanece inalterado: “A lo largo de los años he visto el mismo amor por la isla en los ojos de la gente que vive aquí y de los que pasan por ella. Por supuesto, está en constante cambio, como todo en la vida, pero Ibiza sigue siendo un gran lugar para ser creativo y sentirse bien”.

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