EDICIÓN: Junio - Agosto '07

MEDITACIÓN:¿UNIÓN DE ESPIRITUALIDAD Y CIENCIA?

Dassana
La relación entre ciencia y religión en el mundo moderno, es decir, en los últimos tres o cuatro siglos, apenas ha cambiado.

Sigue siendo un hecho histórico que la ciencia ortodoxa y la religión ortodoxa se posicionaron y se posicionan enfrentadas entre sí, con profunda desconfianza y desprecio la una hacia la otra.









Todos los intentos de integrar ciencia y religión han sido un fracaso, dado que la ciencia empírica rechaza la dimensión interna de la vida. Si la ciencia empírica no acepta como válidas ningún tipo de percepción y consciencia internas, entonces rechaza también su propia validez, ya que ella misma está en gran parte basada en estructuras internas y verdades que no pueden ser facilitadas ni reafirmadas por los sentidos, como por ejemplo la lógica y las matemáticas. Si la ciencia acepta estas percepciones internas, en las cuales se basan sus propias conclusiones, entonces no puede rechazar la consciencia interna.




La religión por su lado tiene que adaptar su postura a la evolución. Si las religiones dejaran de lado sus creencias místicas y se concentraran en su eje esotérico, el camino hacia una espiritualidad evolucionaria estaría despejado.

La ciencia y la religión intentan explorar y explicar la realidad y el sentido de la vida de formas diferentes. El científico para ello investiga el cosmos, la naturaleza, los átomos, los genes, etc. desde fuera y utilizando sofisticados equipos. Mientras, el místico, utilizando su propio poder a través de la meditación o la contemplación, va “hacia dentro” para buscar la fuente del ser.







A través de las percepciones internas y externas, el espíritu y la materia se relacionan más y más. Los místicos como los científicos se dan cuenta de que sólo existe un mundo que se presenta de forma diferente, dependiendo del aspecto o la facultad perceptiva. Se podría decir incluso que a través de un sencillo cambio de consciencia el mundo se percibe de forma distinta.




La física cuántica moderna se adentra en áreas, más allá de la materia “sólida”, que originalmente aparecieron en los más profundos momentos de la iluminación espiritual. “No existen los muros sólidos” es la percepción que une a místicos y científicos.

La idea de que la vida para los humanos en el planeta tiene un objetivo cósmico más allá de las tareas individuales, es una visión nueva importante para el análisis científico del siglo XX.








Las religiones tradicionales también dan sentido a la vida, pero como separan a Dios del hombre sus enseñanzas normalmente se agotan en mandamientos morales, cuya obediencia promete la salvación en un paraíso en otro mundo, o la condena sin miramientos en un infierno de otro mundo. Este dualismo simplista ha dejado de satisfacer a los seres iluminados.







En el mundo moderno la ciencia se ha convertido en la fuerza primaria del desarrollo humano y planetario. Pero la ciencia, al igual que la religión en el pasado, no tiene respuestas para todo. Cuanto más influye la ciencia en nuestras vidas, más importante se hace el rol de la religión y la espiritualidad para recordarnos nuestra condición humana.




Debemos acercar el progreso científico y material a un equilibrio, ayudado por un sentimiento de responsabilidad que proviene del crecimiento interno.

Un diálogo entre ciencia y religión, una voluntad de aprender una de la otra, podrían dar inicio a desarrollos que podrían ser de gran valor para la humanidad.








Dassana ha impartido cursos de meditación en Ibiza, Holanda y Alemania.

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