EDICIÓN 20: Diciembre - Febrero '07

MEDITACIÓN: ZEN

Dassana














El Zen es la enseñanza del momento, la consciencia en acción, no separada de la vida diaria. El Zen se manifiesta como consciencia, espontaneidad y compasión en cada acción.












El Budismo Zen se extendió hacia el Este durante el siglo VI con el viaje de Bodhidharma de la India a la China. Seiscientos años después, en el siglo XII, las enseñanzas llegaron a Japón. Tras otros seiscientos años el Zen se extendió por el Pacífico hacia occidente, tomando fuerza primero en California. Poco después llegó a Europa. Hoy en día la Meditación Zen se enseña aquí incluso en monasterios cristianos.

El representante más importante en occidente es el ya fallecido D.T. Suzuki. En su magnífica obra “La quintaesencia del Budismo”, Suzuki expone el auténtico carácter del Zen: “la poderosa construcción del Budismo depende de dos pilares: gran sabiduría y gran compasión. La sabiduría viene de la compasión y la compasión de la sabiduría, ya que de hecho los dos son uno”.









El clímax del pensamiento Budista es la idea de que el universo es un enorme escenario sobre el que se desarrolla una obra con interacciones muy complicadas e infinitas de energía. La filosofía “tan bien como” es la esencia del Zen. Significa: actuar en el momento, sin estar apegados a las cosas. El Zen no se basa en la fé o la esperanza, se basa exclusivamente en la experiencia. Se trata de estar tan despiertos en cada momento que se pueda tomar una decisión o completar una acción que sea apropiada en este momento, aunque pueda ser incorrecta en otro momento u otro lugar.

Esta habilidad se expresa por ejemplo en la pintura Zen. No se permiten dudas, no se borra, ni repite, ni retoca, ni rehace nada. Una vez dibujadas, las líneas permanecen para siempre inamovibles. La inspiración es algo espontáneo, del momento.





Similarmente el Zen también se practica en el arte de beber té (Chado), el tiro al blanco (Kyudo), el esgrima (Kendo), la defensa personal (Judo, Aikido) - aunque las artes marciales, tal y como son enseñadas en occidente, a menudo pierden las bases espirituales del Zen.

Los maestros del Zen son “Maestros del Momento”, y bajo su guía, estudiantes o seguidores aprenden a liberarse de la jaula de la actividad mental.
En su estado más puro el Zen es Za-Zen: estar sentado en un estado de atención despierta sin pensamientos ni concentración sobre un objeto. Estar sentado en silencio es una parte importante de la escuela Zen ya que trata de la experiencia inmediata del reconocimiento del ser esencial.

La aplicación en la práctica del Zen en nuestra sociedad humana sigue la visión de que la sociedad, el mundo, son un organismo, cuyas partes individuales o unidades están entrelazadas cercanamente. Si una parte sufre daño de alguna manera, es cierto que las demás partes le seguirán tarde o temprano.












El sentimiento de pertenencia es de absoluta necesidad para el bienestar de toda la comunidad, y este sentimiento de unidad es más fuerte cuando está basado en igualdad y libertad. Y todo ello sólo es posible si tiene sus raíces en el terreno fértil del “gran corazón compasivo”.




















Un corto cuento Zen:

Un pez va a ver a la reina de los peces, y pregunta:
“ Siempre he oído hablar del mar, pero, ¿qué es el mar? ¿Dónde está?”
La reina explica:
“Vives, te mueves y tienes tu ser en el mar. El mar está en ti y en todo tu alrededor. Estás hecho de mar y terminarás en el mar. El mar te rodea como tu propio ser.”

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Dassana ha estado impartiendo cursos de meditación en Ibiza, Holanda y Alemania durante
15 años.






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