EDICIÓN: Agosto - Septiembre '06

MEDITACIÓN: BUDISMO TIBETANO

Dassana











Si te paras a pensarlo, vivimos en unos tiempos bien excepcionales. Ahora más que nunca tenemos acceso a todas las tradiciones espirituales vivas del mundo. Los grandes conocimientos espirituales del pasado nunca han estado tan disponibles para todos como lo están hoy. Esto nos da la posibilidad de explorar por nosotros mismos aquello que los diversos caminos espirituales han explorado, experimentado y testimoniado a lo largo de sus investigaciones en las diversas áreas de conciencia humana.

Hoy en día, el reconocimiento de la meditación no está limitado a los místicos religiosos o a la gente interesada en espiritualidad y sabiduría oriental. Profesionales tales como médicos, psicólogos, etc. están descubriendo que métodos orientales muy antiguos pueden ser útiles a la hora de sanar a sus pacientes.

Todos los diferentes métodos meditativos tienen un común denominador: investigar nuestra mente y nuestra consciencia.











Hay una enorme variedad de métodos de meditación y ejercicios a nuestro alcance para desarrollar nuestra consciencia. Estos métodos y ejercicios vienen de Oriente y han funcionado con éxito durante miles de años.

En los últimos cincuenta años, muchos de estos métodos han penetrado el mundo occidental y ayudado a millones de personas a desarrollar su capacidad para la relajación mental, la sabiduría y la compasión.

En este artículo y en los siguientes me gustaría introducirte en las tradiciones espirituales en las que tienen sus orígenes los métodos mencionados.












Budismo Tibetano

Padmasambhava (un místico indio) introdujo el Budismo en el Tíbet en el siglo octavo. Debido a la inaccesibilidad natural del Tíbet, y su voluntario aislamiento, se ha podido preservar y mantener viva la mayor realización de Buda: el conocimiento sobre el potencial oculto de la consciencia humana.

Escapando del “ejército de liberación” chino en 1959, más de cien mil tibetanos dejaron su hogar junto con el XIV Dalai Lama. Hoy, 45 años después, existen comunidades tibetanas en la mayoría de las grandes ciudades americanas, europeas y asiáticas.








Se han construido cientos de templos y monasterios en la India y por todo el mundo. El Budismo Tibetano es una de las religiones con más rápido crecimiento del planeta. El Dalai Lama, quien recibió el premio Nobel de la Paz en 1989, tiene un estatus internacional único como persona íntegra, y como político. Además del Dalai Lama existen muchos otros Lamas que también personifican la sabiduría y la compasión en su más alto nivel de desarrollo.











Uno de los maestros tibetanos más importantes e influyentes ha sido Chögyam Trungpa (1940 - 1987), quien escapó a la India en 1959. Podía dirigirse a sus estudiantes occidentales directamente, sin traductores, ya que hablaba inglés fluidamente. Durante sus ocho años de entrenamiento en el Tíbet aprendió a la perfección la práctica sistemática de la meditación. También tenía una comprensión muy desarrollada de la filosofía budista. Estudió Religión Comparada, Ciencias, Filosofía y Artes en Oxford. Empezó en Inglaterra a enseñar el Dharma (las enseñanzas de Buda) a estudiantes occidentales. Expresó su convicción de que, para que el Dharma desarrollara sus raíces en Occidente, debía enseñarse sin las ataduras de tangentes culturales y fascinaciones religiosas. Criticó la actitud materialista y comercial de la espiritualidad que encontró en Occidente, y lo describió como un “supermercado espiritual”. La esencia de sus enseñanzas muestra la meditación como el camino hacia la auto-realización en la vida diaria. No sólo enfatizó la práctica de la meditación, sino que también requirió que la gente se involucrara en su comunidad, y que apreciaran la vida día a día.







Desde que el Budismo Tibetano ha entrado en el mundo occidental, mucha gente ha experimentado la efectividad de la práctica de la meditación. Simplemente estando sentado en quietud, se crea un centro equilibrado y silencioso en nuestra consciencia, que nos permite visionar la auténtica naturaleza de nuestra mente.









Durante la meditación llegamos a la realización de que somos parte del todo, que el entorno y nosotros mismos somos inseparables. El despertar a la inter-conexión de todas las cosas, seres y humanos, conduce a la compasión, la gratitud y la felicidad. Libre de las máscaras culturales y religiosas, el Budismo se muestra como una manera moderna, científica y que todo lo abarca para que los individuos lleguen a ser más conscientes. Una mayor consciencia individual llevará a una sociedad más consciente y humana.











La consciencia meditativa se expresa en parte como una moral natural, nacida de la comprensión de que todas las formas de vida, en su esencia más profunda, son una una sola.





La sabiduría y la compasión – la esencia de las enseñanzas de Buda – son los pilares para un mundo en el que la gente pueda vivir en paz consigo mismos y con todos los demás seres.





“Puedes considerar a la práctica de la meditación como una buena manera, excelente incluso, de superar la guerra en el mundo: nuestra guerra personal además de la guerra más amplia”.

(Chögyam Trungpa Rinpoche)







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Dassana ha estado impartiendo cursos de meditación en Ibiza, Holanda y Alemania durante 15 años.