EDICIÓN 18: Agosto - Septiembre '06

AGRESIVIDAD EN LA CARRETERA









La agresividad y la furia forman parte de los sentimientos básicos de los seres humanos y se manifiesta de diferentes maneras. Una vía de salida muy común para estas emociones es en la conducción. Los cuestionarios realizados en diferentes estudios psicológicos muestran que la conducción agresiva es muy frecuente.







¿Cómo reconocer a los conductores violentos?

Conductores de automóvil: no mantener distancia de seguridad, pitar o hacer luces, cambiar bruscamente de carril, invadir a otros conductores, dar acelerones, conducción muy rápida o muy lenta.

Conductores de motocicleta: revolucionar mucho el motor en parado, conducir muy cerca de peatones u otros usuarios de la vía, hacer carreras con otros motoristas.
Ciclistas: acercarse mucho a los coches o a los peatones, circular por el medio de la carretera, conducir en grupos en paralelo.

Peatones: cruzar con intencionada lentitud en los pasos de cebra, caminar por el medio de la carretera obstruyendo el tráfico.





¿Cómo se manifiestan las agresiones?

Agresiones verbales: insultos, amenazas, humillaciones, mofas.
Agresiones físicas: peleas, daños a otros vehículos.
Agresiones instrumentales: obstrucción a los demás usuarios de la vía.











¿ De dónde viene la agresividad en la carretera?

Por un lado las condiciones de tránsito pueden ser un motivo. Por ejemplo: las largas colas en los atascos, el estrés generado en el camino al trabajo, las obras, los semáforos, las intersecciones colapsadas, otros conductores que van demasiado rápido o demasiado despacio, los prejuicios hacia otros conductores (turistas, conductores de otro tipo de vehículos, conductores mayores o jóvenes). También se aprecian conducciones agresivas cuando el conductor quiere presumir ante sus amigos.

La razón real de la agresividad del individuo tiene una raíz mucho más profunda, su mal genio suele ser previo a la conducción del vehículo. El origen puede estar en las frustraciones y decepciones en el trabajo, en la familia, en los amigos o relaciones, en la baja autoestima y en la insatisfacción. Incluso de un estado eufórico se puede pasar a todo lo contrario si te encuentras atrapado por el tráfico. Mucha gente experimenta sensaciones de libertad mientras conduce. Disfrutan cogiendo el coche e ir donde quieran. El conductor también tiene una sensación de poder y control sobre su vehículo. Cualquiera que se interponga en su camino a menudo se verá castigado con un comportamiento agresivo.














¿ Cómo podemos controlar mejor nuestra agresividad?

- Siendo conscientes de que nuestra agresividad no está relacionada directamente con las situaciones de tráfico, sino que viene de otros aspectos de nuestra vida.

- Manteniéndose calmado en situaciones críticas: respirando hondo y comprendiendo que el otro conductor tiene sus propios motivos para comportarse como lo hace.

- Saliendo de casa con mucho tiempo, especialmente si sabemos el tipo de tráfico al que nos vamos a enfrentar.

- Siendo consciente de los sentimientos agresivos e intentando utilizar esta energía de forma positiva (encontrando compensaciones para reaccionar de una forma más relajada en todas las áreas de tu vida).

Todos somos parte del tráfico de una u otra manera. Entonces, todos deberíamos hacernos la vida más fácil unos a otros, no más difícil.




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