EDICIÓN: Diciembre - Febrero 2018

Una educación más progresiva

Jerry Brownstein
Muchas personas cuestionan la efectividad y la relevancia de nuestros sistemas educativos actuales. Se considera que gran parte del tiempo se dedica a aprender cosas que no son interesantes para los estudiantes ni beneficiosas para lo que harán en sus vidas. Se han creado muchos métodos alternativos, como las escuelas Montessori y Steiner, pero quizás el mejor ejemplo para una reforma práctica de la educación se encuentre en Finlandia.

Los estudiantes de Finlandia obtienen altas puntuaciones sistemáticamente en matemáticas, ciencias y lectura en comparación con otros países. Esto es desconcertante para los educadores internacionales, porque el sistema finlandés va en contra de la corriente del estándar convencional conocido como “movimiento global de reforma educativa”. Este modelo ampliamente aceptado se basa en temas centrales, competencias, estandarización, rendición de cuentas y controles basados en pruebas. Por el contrario, la escolarización formal en Finlandia no comienza hasta los siete años, los deberes son mínimos, y los exámenes no comienzan hasta que los estudiantes son adolescentes. Los impresionantes resultados de este estilo de educación radicalmente diferente han atraído la atención de docentes y gobiernos de todo el mundo.

El Dr. Pasi Shalberg, educador finlandés, dice que los maestros de alta calidad están en el corazón de la exitosa historia educativa de Finlandia. Comenzó en la década de los 70 cuando el gobierno decidió exigir a todos los maestros que obtuvieran un título de máster, y que el gobierno pagaría por ello. Como resultado, la profesión docente se hizo muy respetada. Esto se refleja en el hecho de que la Universidad de Helsinki generalmente tiene más de 2.400 personas compitiendo por 120 puestos en su programa de máster (totalmente subvencionado) para maestros de escuela. De hecho, es más difícil acceder a la formación docente que a Derecho o Medicina, un contraste alto en comparación con otros países occidentales.

El sistema finlandés de educación básica va de los 7 a los 16 años, y después de eso, la mayoría de los estudiantes continúan en las escuelas de formación profesional o académicas. El Dr. Shalberg resume la esencia del sistema básico de esta manera: «Los primeros seis años de educación no tienen que ver con el éxito académico. No medimos a los niños en absoluto. Se trata de estar listo para aprender y encontrar tu pasión».