EDICIÓN: Octubre - Diciembre 2017

Ses Feixes: La Cornucopia olvidada de Ibiza

Martin Davies
Los amplios humedales junto a la ciudad de Ibiza y Talamanca se llaman “Ses Feixes”, y muchos hemos oído ese nombre en conexión con los esfuerzos realizados para salvar esta zona de ser construida. Es menos conocido el hecho de que aquí se encontraba un sistema agrícola asombrosamente innovador, creado hace mil años por los moros que gobernaban Ibiza en aquel entonces. Ses Feixes significa “las tiras”, porque el espacio se dividía en largas parcelas, cada una en manos de un agricultor. El área se drenaba y regaba de forma muy inteligente y suponía el suministro principal de alimento para una floreciente ciudad de Ibiza. Se trata de una parte fascinante de la historia de Ibiza, que recibió atención académica en 1950 cuando George Foster, un importante antropólogo de la Universidad de California (EEUU), realizó un estudio especial sobre Ses Feixes. En su informe, el Profesor Foster afirmó que «ninguna otra parte del legado de los moros en España es más ingeniosa ni, por lo que parece, más desconocida, que el sistema agrícola practicado en las tierras recuperadas del mar que rodean el puerto de Ibiza».

Foster hiló las piezas del puzle sobre cómo y cuándo estos huertos árabes fueron creados, utilizando los escritos históricos de Isidoro Macabich, junto con algunos antiguos planos. Pero el proceso bien podía haber comenzado antes de la época de los Cartagineses, que fueron los sucesores de los Fenicios, quienes se instalaron en lo que es la ciudad de Ibiza hace unos 2.700 años. Estas gentes eran famosas en otras épocas por su habilidad agrícola. Seguro que explotaron las ricas tierras de limo cerca de la ciudad, que recibían el riego de cinco arroyos que fluían hacia la bahía de Ibiza desde el Norte y el Oeste. En sus escritos del primer siglo a.C. (hace más de dos mil años), Diodorus Siculus menciona que la ciudad de Ibiza tenía una pequeña khôra (espacio periurbano) de viñedos y olivos. La misma fuente incluye una evocadora descripción del típico asentamiento cartaginés: «El campo estaba dividido en huertos y plantaciones de todo tipo, ya que hay muchos arroyos de agua en pequeños canales que riegan cada sección. También había casas de campo, una tras otra, lujosamente construidas y cubiertas de estuco, como prueba de la riqueza de las personas que las poseían».

Este estilo de agricultura periurbana habría sobrevivido durante todo el periodo romano en Ibiza, pero el verdadero esquema de Ses Feixes fue creado por la tribu bereber que se instaló en Ibiza hace unos mil años, como parte del reinado moro en la isla. Ellos marcaron las parcelas (feixes) y utilizaron norias de agua para drenar y también irrigar las tierras. Con la ayuda de esta tecnología avanzada, la productividad de las granjas locales se disparó. Los escritos de Foster nos ofrecen una viva descripción que nos permite imaginarnos cómo habrían sido estas huertas en su momento de apogeo. «Más allá de los canales se encuentran fértiles huertos, salpicados de variedad de árboles frutales. A cortos intervalos se encuentran pequeños puentes que cruzan el canal, casi todos los cuales terminan en un curioso portal: una estructura de adobe encalada con una rústica puerta de madera». Algunos de estos particulares portales aún pueden encontrarse en la zona de Ses Feixes en Talamanca, indicando dónde empezaba cada huerto individual. Los cultivos incluían patata, remolacha, col, cebolla, tomate y una amplia variedad de productos de temporada.

A lo largo de los siglos siguientes, las feixes cayeron en desuso y se convirtieron en pastizales donde se pastoreaban ovejas, cabras y cerdos. En algún momento, las áreas gemelas de los humedales (ahora separadas por el Paseo Marítimo urbanizado), tomaron el nombre de “Prat de Vila” (pradera de la ciudad) y “Prat de Ses Monges” (pradera propiedad de las mojas de San Cristóbal). Prat significa pradera, no granja, y esto confirma el dato de que lo que hoy llamamos Ses Feixes antes fue pastizal. En los siglos XVII y XVIII, agricultores ibicencos drenaron estas praderas marinas y dividieron la tierra en parcelas largas y estrechas, bien parecidas a las originales de los moros que habían estado más tierra adentro. Esta zona recuperada se convirtió en terreno horticultural productivo.

Es triste decir que apenas queda intacta ninguna de esa parcelas que antiguamente eran tan cuidadosamente atendidas: sus fibles (canales subterráneos que cruzan los de superficie) están ahora saturados con tierra, mientras que la red de canales (acèquies) se ha convertido en un criadero de mosquitos. Vista desde las circunvalaciones que la rodean, la zona parece más bien un páramo abandonado, con la ocasional torre de alta tensión o palmera que asoma entre las cañas emplumadas. ¿Y qué les depara el futuro a estos humedales abandonados? En 2009, tres años después de ser declarado Patrimonio de Interés Cultural, la organización GEN publicó un estudio ampliamente ilustrado llamado Vila i ses Feixes: Els camins de l’aigua. En su capitulo final esquematiza una “Propuesta de recuperación de Ses Feixes”, basada en un anterior Plan Especial de ses Feixes (2002). Esto ha sido objeto de interminables conversaciones en el Consell d’Eivissa y los ayuntamientos de Ibiza y Santa Eulalia (el Prat de ses Monges se encuentra dentro de este último municipio).

La legislatura isleña actual espera avanzar con ello, y voces optimistas de Amics de la Terra apuntan a la nueva ecotasa balear como fuente evidente de financiación. Si los políticos alcanzaran acuerdos, podrían crear una zona recreativa muy necesaria a las puertas de la capital. Los amantes de la naturaleza podrían disfrutar de las instalaciones de un nuevo centro de interpretación, pasear en torno a lagunas llenas de aves, admirar los nuevamente despejados canales y portales reconstruidos (tan solo han sobrevivido unos 25 de los 150 que había originalmente). Esos evocativos portales, como versiones en miniatura de las torres ante los templos egipcios, han provocado especulaciones arquitectónicas sobre una posible conexión con el Cercano Oriente. ¿Podrá un día Ses Feixes añadirse a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO? Si se revitalizaran las huertas originales, habría poderosos motivos para ello. Toda Talamanca está a las puertas de un enorme cambio, y se espera que el gobierno local tenga la visión necesaria para invertir fondos en un largamente aplazado reconocimiento de Ses Feixes. Se trata de la piedra angular que falta dentro del patrimonio horticultural morisco... y algo que beneficiaría tanto a visitantes estacionales como a residentes. •