EDICIÓN 70: Abril - junio 2015

MAGNÍFICO MAGNESIO

Texto: Cat Weisweiller

¿Te vienes sintiendo un poco flojo? Podría ser por algo tan sencillo como una carencia de magnesio…
 

 
Según nos vamos acercando a la temporada veraniega típicamente frenética, con el consiguiente desgaste potencial de nuestra salud y de nuestro sistema inmune, hemos querido armarte con un par de consejos de salud útiles. Para ello, hemos consultado con un homeópata del más alto calibre, Sven Sommer, que divide su tiempo entre la isla y Alemania.
 
Sven llegó a la homeopatía (que sigue el principio de “curar algo con su similar” en dosis mínimas) con un sano grado de escepticismo. «Yo venía de un entorno científico. La homeopatía decía ser una cura para todo y por encima de las demás, y sin embargo las pequeñísimas dosis que se administran me hicieron preguntarme cómo podía ser que tuviese resultados tan duraderos». Fue tan solo tras completar una exhaustiva formación en los campos de la medicina, la psicología, la nutrición y las terapias complementarias, y al montar su propia consulta holística, que fue testigo de primera mano de su asombrosa eficacia. Desde entonces, ha publicado 15 libros sobre este tema, muchos son bestsellers.
 
En su consulta, hay dos temas muy sencillos y a la vez integrales que emergen una y otra vez: la DESHIDRATACIÓN y la DEFICIENCIA DE MAGNESIO. Ante cualquier paciente que venga con dolores de cabeza, por ejemplo, estas serán sus primeras líneas de investigación. En este número, exploraremos la deficiencia o falta de magnesio. El magnesio es clave para que nuestros cuerpos funcionen de forma saludable, y sobre todo para el corazón, los músculos y el hígado. Sven incluso se atreve a decir que «es tan importante, si no más, que el calcio».
 
Sin embargo, casi ningún médico alopático identifica la deficiencia crónica de magnesio en sus pacientes, lo cual a menudo lleva a diagnósticos sorprendentemente erróneos. Además, incluso si se elige como vía de investigación, las herramientas médicas existentes para medir los niveles de magnesio no son lo suficientemente sofisticadas como para detectar una deficiencia. 
 
Lamentablemente, el estilo de vida moderno incluye toda una serie de amenazas que nos minan el magnesio: el alcohol, los antibióticos, la cafeína y el estrés. Si le sumamos a todo ello nuestros suelos agrícolas desmineralizados, se hace imposible aumentar de forma considerable los niveles de magnesio sin introducir suplementos: «Una vez que los niveles de magnesio en el cuerpo han caído por debajo de lo requerido, lo cual es prácticamente inevitable para cualquiera con más de 40 años de edad, no bastan ni la mejor intención ni los alimentos ricos en magnesio (frutos secos, verduras verdes y granos integrales) para recuperar los niveles necesarios. En ese punto, es imprescindible suplementar».
 
SÍNTOMAS DE DEFICIENCIA DE MAGNESIO
Sven informa de que los primeros indicadores en sus pacientes suelen ser los dolores de cabeza, los calambres musculares (sobre todo en las pantorrillas), o ambos. La lista más extensa de otros posibles síntomas incluye: fatiga, baja energía, debilidad, problemas de sueño, insomnio, dolores musculares, irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, confusión, mala memoria, visión borrosa, ritmo cardiovascular anormal, pálpitos, entumecimiento, cosquilleo en manos y pies, moratones que tardan en desaparecer, tics faciales, temblores bajo los ojos persistentes, mareos, espasmos, temblores, pálpitos musculares, síndrome pre-menstrual, desequilibrios hormonales y sensibilidad a la luz o al sonido. En esencia, muchos síntomas que pueden evocar una alarmante sensación de mala salud general.
 
Una vez que te has hecho pruebas médicas completas para eliminar cualquier otra posible condición más grave (o mientras te las vayas haciendo), la deficiencia de magnesio debería ser tu próxima línea de investigación.
 
SUPLEMENTOS DE MAGNESIO 
(Si ya tienes problemas de salud, sobre todo en torno al funcionamiento hepático, consulta siempre con tu especialista médico antes de tomar magnesio en forma de suplememento). Los suplementos de magnesio están disponibles en farmacias o ciertas tiendas de alimentación saludable. Consulta siempre las instrucciones del prospecto, pero en general Sven recomienda 200 mg. hasta un máximo de 400 mg. al día de magnesio, dividido entre dos o tres dosis a lo largo del día, con o sin alimento. Al ir reduciéndose tus síntomas, adapta la dosis hasta parar del todo. Si notas señales de alarma tempranas de que podría irte bien otro aporte, repite de nuevo la secuencia. (Sin embargo, nunca tomes magnesio durante más de 4 a 6 semanas sin darte un descanso de al menos dos semanas entremedias).
 
En algunas ocasiones, ciertos preparados/dosis de magnesio pueden causar diarrea. Si eso sucede, no hay que alarmarse, sino reducir la dosis para adaptarla a tu necesidades individuales.
 
¿Y SI NO EXPERIMENTAS NINGUNA MEJORA?
En general, si tienes deficiencia de magnesio y tus síntomas son bastante pronunciados, experimentarás una mejora notable en un par de días. Sin embargo, si no observas ningún cambio tras unos días, esto no quiere decir necesariamente que suplementarte con magnesio no sea la respuesta. Puede que tu cuerpo necesite ayuda para absorber el magnesio. Para ello, Sven recomienda tomar también el *Magnesium Phosphoricum en potencia 5 CH (o 6 DH, o D6, dependiendo del país en el que lo compres). Tómate tres pastillas, tres veces al día, disueltas bajo la lengua, al menos 10 minutos antes o después de comer, beber o lavarte los dientes para evitar interferir con el efecto del remedio. Alternativamente, puede ser que el derivado de magnesio que estés tomando no sea el más adecuado para ti. En este punto, conviene consultar con un homeópata, herbalista o nutricionista cualificado para que te guíe.
 
*Sven también recomienda el Magnesium Phosphoricum en aislamiento para las perturbaciones del sueño o cuando se sufre dificultad a la hora de dormir: para ello, disuelve 5 pastillas en una taza de camomila calentita antes de irte a la cama. Detén el tratamiento cuando se reduzcan los problemas de sueño, o date un descanso tras 4-6 semanas.
 
Toda la información de este artículo se provee tan solo para tu conocimiento y no puede tomarse como instrucciones o un consejo médico. Ninguna acción o inacción debe tomarse basándose únicamente en esta información. En su lugar, los lectores deberían consultar con profesionales de la salud adecuados en cualquier asunto relacionado con su salud y bienestar.
 

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