EDICIÓN: Febrero - Abril 2015

El colorido mundo encantado de Martina Falk

Texto: Cat Weisweiller

Martina Falk, residente en Ibiza, cada vez encandila más a la isla blanca con su alegre arte. IbiCASA la fue a ver para explorar la inspiración tras su obra.



 
Martina nació y creció en Alemania. Rodeada de amigos creativos durante toda su vida, anhelaba dar ese salto al vacío de la libertad creativa, pero se encontró maniatada por sus propias limitaciones mentales: «En el fondo deseaba muchísimo encontrar mi propia salida creativa, pero cada vez que pensaba en coger el pincel, la presión de no tener un plan concreto o una visión de futuro me detenía en seco».
 
Se sacó una licenciatura en Filología Española y trabajó como administrativa en coordinación de eventos a lo largo de los 20 y hasta mediados de los 30 años de edad, lo que le permitió poco tiempo para sus ensoñaciones creativas. Esto fue así hasta un día en que finalmente se dejó llevar por un fuerte impulso de simplemente coger el pincel y bañarlo de rojo, petróleo y oro.  Quién le iba a decir que el simple hecho de jugar con los colores de esta forma constituiría la base de su futura obra, algo que se vio reforzado cuando se apuntó a un curso para explorar su verdadera naturaleza y brillo interior. Gracias a estas enseñanzas, se liberó para conectar con su creatividad, sin normas ni limitaciones, y sin tampoco un énfasis particular en el resultado. «Se me enfatizó que el viaje y el proceso eran la clave. Descubrí que, sin presión de obtener resultados, podía por fin expresar libremente mi creatividad».
 
Fue en el 2014, a los 36 años de edad, que Martina se mudó a Ibiza con su pareja de entonces. Con su apoyo y aliento incondicional, se lanzó plenamente al encuentro de este nuevo tiempo y espacio para explorar a fondo su arte. Un segundo curso rápidamente reforzó su comprensión de que el arte florece más cuanto más se abandona a la intuición. Además sirvió de poderoso recordatorio de la importancia de lanzarse al vacío para acoger la posibilidad de inevitables “errores” en sus obras y verlos como señales para realizar reajustes, a menudo obteniendo un efecto aún mejor. «No resulta tan diferente de lo que pasa en la vida misma», observa Martina.



 
Martina recuerda que, de camino al aeropuerto para coger su vuelo camino de Ibiza, un anuncio para el Seat Ibiza le saltó a la vista con las palabras “Ibiza – Freiraum fürs Leben”, que se traduce más o menos como “Ibiza – Espacio para vivir”. En el caso de Martina, no podía haber palabras más certeras. Energetizada al verse rodeada de la gente cosmopolita, colorida, abierta y permisiva de la isla, abrazó plenamente su bautismo artístico. A día de hoy, Martina considera Ibiza como su «campamento base espiritual y creativo». Toda su obra creativa refleja las mismas cosas que Ibiza tan generosamente le ofrece para enriquecer su devenir artístico también aquí: «Los intensos colores, flores, árboles, sol, mar, luna y vida al aire libre… Las cosas que miro se vuelven parte de mí, y luego se descomponen de manera modificada sobre el lienzo». Y su motivación es sencilla: «Mi misión como artista es aportar más belleza al mundo. No deseo otra cosa que evocar buenas sensaciones y una respuesta positiva y motivadora en quienes observen mi obra».
 
No resulta sorprendente que una filosofía de ser tan pura haya resultado en exposiciones para Martina en Alemania y localmente en el Centro Cultural de Santa Eulalia (en colaboración con el colectivo artístico local, ‘Arte Figurativo’), así como en Sansara, Las Dalias, Pachá y Atzaró. También exhibe regularmente en el circuito de la Ruta del Arte, junto con sus exposiciones permanentes en el Bar Anita y el Bar de Las Dalias en San Carlos. Su trabajo sobre todo toma la forma de vibrantes pinceladas de sombras, colores y formas en acrílico sobre lienzo, a veces acentuadas por palabras o por los más bellos regalos de la naturaleza.
 
Con ganas de compartir los méritos de su propio viaje de alejamiento de las limitaciones psicológicas auto-impuestas, Martina ha elegido ofrecer talleres creativos para ayudar a alimentar esto mismo en otras personas. Los primeros se celebrarán el 14 y el 21 de marzo. En ellos, invita a personas de cualquier edad y nivel a que disfruten de unas horas de abandono a la exploración creativa en un entorno seguro, relajado, divertido y sin juicios. «Mi intención es crear un espacio para que la gente explore su creatividad y jueguen a poner pintura sobre lienzo». Habrá toda una gama de herramientas a disposición para facilitar el proceso. «No se trata de obtener un resultado final, sino de disfrutar de la libertad de expresarte creativamente, sin juicios». Los novatos totales son bienvenidos, e incluso aquellas personas que ahora mismo no se consideran para nada creativas. Resulta que los humanos somos creativos ya de fábrica, y simplemente es cuestión de liberarnos para dejar salir nuestro potencial… ¡o al menos disfrutar intentándolo!