EDICIÓN 63: Febrero - Abril 2013

Vivir sin gluten

Texto: Cila Warncke




¿Qué es el gluten?
 
Tal vez te hayas fijado en los indicativos ‘sin gluten’ en el supermercado y te hayas preguntado lo que significan. El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo (incluyendo las variedades como la espelta o el kamut), el centeno y la cebada, así como en cualquier producto derivado de estos granos. Formado por largas cadenas de moléculas, el gluten es lo que le da al pan su característica textura al masticarlo. Su capacidad de aportar cuerpo y elasticidad supone que los productos con gluten como la harina de trigo se utilicen como espesantes y aditivos en muchas sopas y salsas. Como resultado, la dieta media está atiborrada de gluten. Si tomas tostadas para desayunar, un bocata para almorzar, galletas con el café de la tarde, un wok con verduras y una cerveza para cenar, has consumido gluten en cada ocasión. Desafortunadamente, nuestros sistemas digestivos no están adaptados para procesar el gluten y ello puede causar una serie de problemas de salud serios.
 
 
Intolerancia al gluten
 
Gente con intolerancia al gluten puede sufrir algunos o todos los síntomas del celiaquismo (un peligroso desorden auto-inmune desencadenado por el gluten), aunque no existe un test específico para ello. Las molestias más comunes son hinchazón, diarrea, calambres y náuseas, acompañados de alteraciones del humor, migrañas, articulaciones hinchadas o desajustes hormonales. Todos estos problemas vienen causados por la incapacidad de tu cuerpo para procesar la proteína del gluten, así que si sufres alguno de estos síntomas es una buena idea que elimines el gluten de tu dieta durante al menos quince días para ver si mejoras. Al igual que para los celíacos, la única forma de tratar la intolerancia al gluten a largo plazo es dejar de consumirlo.
 
 
Cuidado con el gluten oculto
 
Lo más difícil a la hora de adoptar una dieta libre de gluten es el gluten oculto. Ya sabes que deberás eliminar el pan, la pasta, los pasteles y los cereales. Pero, ¿sabías que la salsa de soja, el vinagre de malta y las patatas de maíz también contienen gluten? También aparece en lugares inesperados como la cobertura de los cacahuetes con miel, el regaliz, la vinagreta para ensaladas y las comidas preparadas para el microondas. Algunos sabores de las patatas fritas contienen gluten, por no hablar de las barritas de chocolate y las bebidas alcohólicas como la cerveza y el whisky. Los productos cosméticos, como el pintalabios, pueden contener gluten, así que si eres celíaco o intolerante al gluten es de vital importancia que leas con cuidado las etiquetas de lo que vayas a comer o poner sobre tu piel. El logo ‘sin gluten’ es una ayuda útil para encontrar estos alimentos seguros, pero el etiquetado es voluntario, por lo que merece la pena que chequees por tí mismo los ingredientes. El etiquetado ‘sin gluten’ no es frecuente en los restaurantes, así que asegúrate de preguntar por los ingredientes en los distintos platos.
 

 

Dejar el gluten
 
Dejar de consumir gluten supone un cambio en tu estilo de vida enorme, ya que implica dejar de consumir productos básicos como el pan y la pasta, además de caprichos como un pastel o una cerveza fría. Una forma de manejarlo es remplazar los alimentos procesados con alimentos integrales. Gran parte del gluten oculto se encuentra enterrado en las listas de ingredientes de productos como la sopa en lata, los condimentos y las salsas. Evitar estos productos te ayuda a alejar el gluten y además reduce la cantidad de sal, azúcar, edulcorantes y otros aditivos en tu dieta. Como regla general, es buena idea hacer la compra en los laterales del supermercado, donde encontrarás la sección de productos básicos, la carnicería y los producos lácteos, saltándote los pasillos centrales donde están las latas y cajas de alimentos procesados. Mejor aún: compra los productos frescos en la frutería, la carne en la carnicería, etc. Te verás menos tentado por los alimentos procesados y además estarás apoyando al pequeño comercio local.
 
 
Lo que puedes comer…
 
La buena noticia es que dejar el gluten no significa pasar hambre. Ibiza está bendecida con una abundancia de productos locales maravillosos, y desde luego que incrementar tu consumo de fruta y verdura jamás te hará ningún mal. También puedes disfrutar de la carne, pollo, pescado y marisco frescos, del queso, yogur, arroz, patatas y boniatos, los cuales están todos llenos de nutrientes además de no contener gluten. Incluir aceitunas, frutos secos, semillas y aguacate en tu dieta añade sabor, textura y grasas saludables. El chocolate y el helado están libres de gluten, siempre que no tengan galleta dentro, y si te apetece una copita, el vino, la ginebra y el ron también son libres de gluten.
 
Con un poco de creatividad también puedes recrear tus platos favoritos. Puedes encontrar pasta de arroz y de maíz en casi todas las tiendas, y algunos supermercados venden sabrosas pizzas sin gluten. Los productos de pastelería y bollería sin gluten son difíciles de encontrar en Ibiza, pero hay muchísimas recetas online si quieres confeccionarlos tú mismo, y la mayoría de las herboristerías ofrecen harinas sin gluten como la de arroz, almendra o tapioca.



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