EDICIÓN 63: Febrero - Abril 2013

Transformando nuestros hábitos

Texto: Ruth Osborn
 




El nuevo año es tradicionalmente el momento para proponerse mejorar uno mismo pero realmente cada nuevo día, nueva hora o nuevo segundo de nuestras vidas es una oportunidad para mejorarnos a nosotros mismos. Una de las claves para ser todo lo mejor que podamos es construir un repertorio de buenos hábitos. Todos tenemos buenos y malos hábitos. Saber que somos capaces de cambiar nuestros hábitos es el primer paso para transformar lo malo en bueno y mejorar nuestras vidas. Cualesquiera que sean tus objetivos de vida, es posible reprogramar nuestros comportamientos de manera que nos puedan ayudar a alcanzar nuestros fines y a transformar nuestras vidas para mejor.
 
Si pensamos sobre las muchas cosas que hacemos cada día, llevamos a cabo muchas de ellas de manera automática con ningún o casi ningún pensamiento, desde hacer café por la mañana a lavar nuestros dientes después del desayuno o encender un cigarrillo después de una comida. Tales comportamientos están programados de manera profunda en nosotros, son nuestros hábitos. Nuestros hábitos nos hacen más eficientes al desempeñar nuestras tareas sin tener que pensar, motivar o convencernos a nosotros mismos de la necesidad de hacerlas. Ahorramos energía y esa energía puede ser usada hacia otras cosas. Crear buenos hábitos es la llave hacia una vida con menos esfuerzo.
 
En su libro “El poder de los hábitos: Por qué hacemos lo que hacemos en la vida y en la empresa” Charles Duhigg resume un proceso de tres pasos sobre cómo funcionan nuestros hábitos:
 
1) Señal – el detonante para la acción
2) Rutina – la acción o hábito
3) Recompensa – el beneficio de la acción
 
Para Duhigg la llave para romper malos hábitos y sustituirlos por unos nuevos que sean buenos es identificar primero el detonante para remplazar entonces la mala acción por una más deseable buena acción. Por ejemplo, después de comer (señal), en vez de fumar (rutina), vete a dar un paseo (nuevo hábito). Si te sientes triste (señal) en vez de comer chocolate (rutina), llama a un amigo (nuevo hábito). Realizando una acción positiva alternativa comienzas a crear un nuevo patrón de comportamiento que sustituye al antiguo. Si continuas repitiendo esta acción una y otra vez, se transformará en un hábito. Al principio requerirá esfuerzo pero con el tiempo se volverá automática. 
 
Duhigg enfatiza que es importante pensar sobre la recompensa, el beneficio que estás sacando del nuevo buen hábito. Podría ser lo maravillosamente que te sientes mental y físicamente o el sentido de logro que tendrás. La recompensa es la motivación que te ayudará a fidelizar tu nuevo comportamiento y a formar tu nuevo hábito. Si cometes un desliz, no te preocupes, la próxima vez lo harás bien. Todos podemos equivocarnos alguna vez, así es la vida. Lo importante es que nos levantemos nuevamente y empecemos donde lo habíamos dejado. Lo mejor que podemos hacer si reincidimos es encauzarnos de nuevo practicando el nuevo hábito.
 
Formar nuevos hábitos puede ser difícil, especialmente cuando nuestros hábitos están profundamente arraigados. Por ello es aconsejable trabajar en un solo hábito a la vez. Cuando sientas que el comportamiento se hace automático, selecciona tu próximo objetivo. Sé consciente de que cuando estamos bajo estrés, tendemos a volver a los viejos malos hábitos. Si te sientes estresado, asegúrate de disponer de tiempo libre y afrontar las cuestiones que te están estresando, de manera que puedas continuar con tu buena labor de construir nuevos hábitos positivos.
 
Hay una opinión y una orientación variable sobre cuánto tiempo lleva crear un nuevo hábito y adherirse a él. Como para la mayoría de las cosas, dependerá de la persona y del grado de desafío que suponga el nuevo hábito. Algunos argumentan que cambiar un hábito solo lleva 21 o 30 días. Uno sospecha que no siempre es tan fácil de lograr, pudiendo llevar más o menos tiempo. Lo que está claro es que los hábitos conllevan tiempo y esfuerzo para crearse y permanecer. Usar herramientas motivadoras ayudará a mantenerte encauzado. Podrías llevar un diario para anotar cada vez que cumplas el nuevo hábito o utilizar un gráfico simple dónde marcarlo. También tener una red de apoyo social o alguna responsabilidad puede ayudar realmente en los cambios y formación de hábitos. Quizás quieras hacer saber a tus amigos cercanos y a tu familia lo que estás haciendo y pedirles su apoyo.
 
Cualesquiera hábitos que queramos cambiar o reemplazar, para tener verdadero éxito tenemos que creer que podemos cambiar. Y podemos.




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