EDICIÓN 54: Agosto - Octubre 2012

Namaste & World Family Ibiza - Un negocio familiar

Texto: Cat Weisweiller



“Namasté”, un saludo del corazón originario del subcontienente Indio, es también el nombre que se le ha dado al jolgorio de los miércoles noche en Las Dalias – una noche que lleva 14 años encantando a residentes y visitantes de la isla. Como su nombre indica, los organizadores han querido preservar un espíritu de apertura, calidez, aceptación y hospitalidad a lo largo de todos estos años. ibiCASA se encontró con ellos para aprender más sobre uno de los eventos más entrañables de la noche ibicenca.
 

 
Dos de los principales instigadores, Alok y Merel, tienen pasados tremendamente coloridos. Nacida en Holanda, Merel era modelo de pasarela. Alok por su parte era un exitoso agente inmobiliario. Hasta hace 17 años, cuando se cruzaron sus caminos aquí en Ibiza. Una vez que habían sucumbido a los encantos de la isla, renunciaron al materialismo. Como muchos, esto no fue por elección sino por las circunstancias. En muy poco tiempo, cualquier ahorro que les quedaba de sus épocas materialistas se había desvanecido. Sin embargo, como pareja muy enamorada entre sí y de la isla, ya no había vuelta atrás. Vivieron sus primeros años aquí en un tipi, y después en una furgoneta en la playa de Benirrás, haciendo artesanía para vender en el mercadillo de Es Canar – y todo ello con tres niños a su cargo. A pesar de los retos económicos y el radical cambio de estilo de vida, nunca habían sido más felices.
 
Apenas 3 años después de su llegada, unieron fuerzas con su querido amigo Belinda y nació Namasté. Merel, la eterna creativa, se lanzó a crear la legendaria decoración con ayuda de Belinda. Durante los eventos en sí, Alok se encargaba de pinchar música, Merel ejercía de camarera y Belinda, inspirado por sus 30 años de residencia en India, llevaba el Chai Shop. El acogedor mobiliario, por el cual este evento es también muy conocido, venía del antiguo apartamento de Merel en Holanda – al no disponer de fondos para alquilar una casa aquí, habían quedado almacenados hasta este momento. Cuando llevaban tres semanas ofreciendo estas noches, un músico y querido amigo, Jon Michell, se unió a la familia Namasté para conseguir ofrecer la música en vivo que, a día de hoy, sigue deleitando al público. Aunque no tengan parentesco de sangre, Alok y Merel consideran que Jon Michell y Belinda forman parte absolutamente de su familia. Namasté reconoce rápidamente a otras personas clave que han honrado al equipo con su presencia: «El grupo Namasté ha contado con muchos y valiosos socios a lo largo de los años – todas personas maravillosamente creativas que han añadido su amor y su arte al proyecto - haciendo de Namasté lo que es hoy en día».
 

 
Afortunadamente, 14 años después de su nacimiento, poco ha cambiado en Namasté. Tres de los cuatro organizadores originales son los mismos. Su espíritu permanece intacto. Cada noche es tan importante para los organizadores como la primera que organizaron. Alok, a petición del público, sigue pinchando sus discos en la zona del jardín. Jon Michell se desvive para traer la mayor variedad de música en vivo a su escenario. La sala trance sigue hasta los topes con adolescentes dándole caña – fuera de la vista de sus padres, pero lo suficientemente cerca como para estar seguros. Mientras tanto, a los menos energéticos se nos ofrece la posibilidad de comer y beber mientras absorbemos las exóticas vistas y sonidos de Namasté o echar un vistazo por los eclécticos puestecitos del mercadillo. Y lo que es más importante, Merel sigue amorosamente diseñando el decorado, aunque señala rápidamente que «la columna vertebral de la noche son Paveu, Kristian y Yahema que, durante los últimos 10 años, me han ayudado con la decoración. Sin ellos, Namasté sencillamente no tendría lugar cada semana».
 
Tal vez un cambio notable sea que la familia de Merel y Alok ha crecido enormemente a lo largo de los años. Ahora tienen seis hijos y una larga lista de familiares que viven aquí en la isla – todos conectados de alguna forma con el negocio familiar. Por no olvidar a la formidable madre de Merel, Johanna, que ha estado aquí desde el día que llegó Merel y que ha sido parte integral de todas las aventuras creativas de la familia desde entonces. Juntos, esta unida familia ha disfrutado de meses de viaje hasta los confines de la tierra e incluso han sobrevivido juntos a un tsunami.
 

 
Sus excursiones anuales son precisamente lo que despertó su fascinación por el bordado, las cuentas, los tapices, las texturas y las telas de distintas culturas del mundo, inspirando su línea de moda World Family que está formada por cinturones, bolsos, zapatos y ropa única, todo ello diseñado por Merel. Mientras otros niños se fascinaban con sus Nintendos, los niños de Alok y Merel crecieron cosiendo, decorando y bordando estas creaciones – pero sus hijas mayores, Goldie y Carlota, me transmiten la sensación de que lo hicieron por propia voluntad y que continúan haciéndolo felizmente a día de hoy. Los resultados se han visto retratados en las páginas de Vogue, InStyle, Hola y Grazia y pueden encontrarse en el mercadillo de Las Dalias y en sus tiendas familiares aquí en San Juan y San Carlos o más lejos en Saint Tropez y Barcelona. Probablemente pueda afirmarse que es el éxito de este negocio familiar, que ya cumple 8 años, el que compensa el tiempo y esfuerzo considerables que invierten en Namasté – una verdadera obra de amor por parte de toda la familia.
 

 
Esta es su historia. ¿Y qué hace que Namasté tenga tanto éxito? Yo me atrevería a decir que se trata del resultado combinado del trabajo de una unión familiar armoniosa y apasionada, junto con su visión humilde y guiada por el corazón de la noche en sí. Merel, Alok y Jon Michell están encantados de que los nuevos gestores de Las Dalias les apoyen de forma excepcional compartiendo el mismo espíritu, visión y emoción – haciendo que sea muy probable que Namasté vuele aún más alto que antes… •
 

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