EDICIÓN: Junio - agosto 2012

Beach Funk llega a Ibiza

Texto: Cat Weisweiller - Fotos: Eric Ceccarini, Anthony Epes, C. Lechtenbrink, Sean Gleason, Friederike Gaedke





Sucede que quienes vivieron su niñez en Ibiza a menudo se sienten atraídos de vuelta para honrarla más adelante. Como residente aquí entre los 5 y los 13 años de edad, y visitante frecuente desde entonces, el apasionado músico Miles Winter Roberts es un caso más.
 
Y junto con Miles llega un género musical con un sello muy personal: el “Beach Funk”. Creado por él mismo, el Beach Funk se define como letras ingeniosamente evocadoras sobre ritmos que provocan el baile, aderezado todo ello con influencias latinas. Mucha de su música se inspira en esas primeras influencias musicales que le rodearon durante su niñez en Ibiza, y es que ya de pequeño canturreaba las canciones del momento de artistas como JJ Cale, Stevie Wonder y Carole King.
 

 
A partir de los 13 años Miles fue a la escuela en el Reino Unido, volviendo en los años 80 a la isla para pasar su segundo periodo de residencia. Miles y su hermano gemelo, Guy, tal vez se habrían quedado más tiempo ni no hubiesen sido descubiertos, contratados y llevados a Alemania para lanzarse a una carrera en el mundo de la música pop con su banda “Double Take”. Su camino por la fama les llevó a ganar festivales musicales en Turquía y Polonia, y a intensas giras por Alemania y Europa del Este durante cinco años.
 
Buscando más inspiración, Miles volvió a Londres en 1994, donde dice haber “encontrado su funk”. Estar en la compañía de la crema del mundo del beat box y el hip-hop acústico, junto con una fanática experimentación entre géneros, pronto llevaron a Miles a afinar su propio estilo musical inimitable. El lanzamiento de su primer álbum en solitario bajo el nombre “Winter Roberts” llegó pronto después. Le siguieron muchos bolos, incluyendo fiestas privadas llenas de personajes célebres que Miles – como todo caballero – prefiere no nombrar para proteger el anonimato de sus fans más famosos.
 

 
Aparte de tan estelares momentos, Miles recuerda que uno de los momentazos sucedidos durante sus 15 años en el Reino Unido fue un bolo en Ronnie Scotts, un club de jazz de fama internacional que está en el Soho: “Tocar con un grupo de doce músicos ante una sala llena hasta los topes ya fue alucinante, pero lo realmente especial fue ver a tantos amigos de la escuela de Ibiza que, al vivir en Londres también, se habían acercado a verme sobre el escenario.” Reunirse con sus amigos de infancia inspiró a Miles, tras diez años de ausencia de la isla, a volar a Ibiza para la reunión de los 30 años de la Escuela Morna Valley en 2010. Fue durante un viaje similar durante el 2011 (que esta vez duró hasta el final del verano) cuando realmente se dio cuenta de “lo que se había perdido”, tanto musical como espiritualmente.
 
Y así, el feliz resultado es que su banda “Miles Island” va a dar una intensa gira por la isla este verano y más allá. Miles siempre pide a músicos locales que toquen con él, para “mantener lo latino” en todo lo que hace. La versatilidad de su música refleja lo que él ve como la esencia de Ibiza. Describe su Beach Funk diciendo: “más una actitud que un sonido, es una fiesta de las buenas – y encuentra acogida tanto en encuentros en torno a una fogata, como en fiestas locas en la playa o en la pista de una discoteca.” Volver a la isla a tiempo completo de algún modo cierra el círculo para Miles y, a juzgar por el destello en su mirada cuando nos encontramos, parece que le queda un buen ratito de darle marcha a la isla… •