EDICIÓN 52: Abril - junio 2012

EL HADA MADRINA DE LOS PERROS

Texto: Emma Nathan Fotos: www.noamofir.com







 

Verano de 1964. Una joven australiana embarca en el Reino Unido con dirección a Palma de Mallorca. El barco hace parada en Ibiza, la joven desembarca... y jamás llega a Mallorca. Pero esta no es una historia triste, sino que se trata de una historia de amor. La joven australiana se enamoró de Ibiza. También se enamoró de un joven local. Y se enamoró de los perros. Muchos de ellos. Conocida por algunos como Doggy Lyn, por su amor a los perros, o Aussie Lyn, por ser australiana, hoy en día Lyn tiene 80 perros propios. Eso es – ¡80! En sus 47 años en la isla, Lyn ha ayudado, cuidado, sanado y encontrado hogares para miles de perros, y aún tiene la misma energía y entusiasmo de aquella joven aventurera.
¿Y cómo se llega a encontrar una a cargo de 80 perros? ¡Y más, siendo una joven australiana que soñaba con recorrer el mundo! Todo empezó en 1965, cuando Lyn trabajaba en una granja como mayoral. Por supuesto que los animales eran parte del lugar y, tras instalarse, se cruzó en su camino su primera perra, Matta (que nombró así en honor a su ciudad natal de Parramatta). Por desgracia, Matta cogió disentería, fue incorrectamente tratada por el veterinario y tuvo que ser sacrificada. Lyn, muy afectada, tuvo que volver a Australia. Sin embargo, su amor por Ibiza y por los perros la hicieron volver pronto. ‘Dog’ fue el primero. Después vino el perro tuerto que ‘pertenecía’ al vecino y que decidió quedarse cuando el vecino se marchó. ‘Pelosin’ se unió al clan cuando la pareja de Lyn lo rescató de ser sacrificado. Tres perros ya eran más que suficientes, sobre todo viviendo en una granja. Pero pronto la ley de atracción volvió a manifestarse al llegar el cuarto perro. Lyn no podía hacerse cargo de otro perro más, así que con el corazón triste llegó a un acuerdo con un veterinario local para que cuidase al animal, a lo que el veterinario accedió si Lyn sufragaba su alimento.

Lyn amaba a todos sus animales por igual, y recuerda con gran cariño al cerdito, las ovejas y los tres perros que corrían por la calle juntos para saludarla cuando volvía de hacer las compras. Cuando apareció una hembra de podenco preñada, Lyn no tuvo corazón para echarla, así que cuando llegaron los cachorros ya eran seis... y así, poco a poco, fueron sumándose más y más perros.
No todos los recuerdos de Lyn son felices: el boxer que había sido muy maltratado al que le habían apagado cigarrillos en el lomo, o el perrito negro con las orejas infectadas al haber sido mal cortadas que perdió un ojo por la infección, o el perro flacucho con navajazos en la columna... fueron algunos de los desafortunados. Unos sobrevivieron. Otros no. Lyn siempre los ayudó, cuidó, sanó y amó.
Cuando la gente oía hablar de Lyn y su manada, era fácil para ellos librarse de su responsabilidad y su culpabilidad. Se convirtió en algo frecuente que perras preñadas fueran lanzadas por encima de su valla de 1,5 metros en medio de la noche. Incluso hoy continúa: el mes pasado, Lyn encontró una pareja de pointers llenos de pulgas, la hembra aún lactante y el macho totalmente ciego, abandonados en un extremo de su propiedad.

Como saben todos los dueños de perros que se ocupan bien de ellos, la rutina es esencial para que los perros sean felices. La rutina de Lyn es más fácil hoy en día gracias a las tecnologías modernas, pero en realidad pocas cosas han cambiado a lo largo de los años. Con el amanecer, Lyn y sus perros se dan el primer paseo del día por la propiedad de once mil metros cuadrados, donde los animales pueden pasear libremente. Después el trabajo de campo se realiza ahora con su arado de tamaño industrial, y ya no a mano. Tras tomarse un té y alimentar a los gatos (en estos momentos tiene 20), empieza a preparar la comida para los canes: una combinación de arroz, comida de perro y también carne fresca (gracias a la generosidad del carnicero local), tras lo cual viene otro paseo. Después de desayunar, las tareas matutinas incluyen hacer las compras y tal vez una visita a la peluquería - ¡pero no para Lyn, sino para los perros! El verano significa que muchos de los animales necesitan ser esquilados, como las ovejas, para soportar el calor de la isla. Hoy en día, visitar al veterinario es tan sencillo como hacer un corto viaje hasta la ciudad de Ibiza, en lugar de llenar la furgoneta de sus amigos peludos y llevarlos en ferry a Palma, como hacía antes. Después de la siesta de la tarde, se prepara el alimento del día siguiente y ya es hora de otro paseo, pero no sin antes alimentar de nuevo a los gatos. Al final, tras caer la noche, Lyn se relaja viendo algo de TV – ¡como sólo hace cinco años que la tiene, aún es una novedad!
La “familia” de Lyn es una familia feliz. No hay peleas. La experiencia le ha enseñado a Lyn cómo integrar a los nuevos miembros de la manada, lo cual no quiere decir que no haya algún que otro altercado, como en cualquier familia, pero nunca hay peleas.
Así pues, ¿qué le han enseñado estos casi 50 años de experiencia a Lyn? Dice sencillamente que los perros necesitan tres cosas: alimento, espacio y amor. También enfatiza que, si queremos reducir el sufrimiento de los animales de la isla, la única forma es esterilizarlos. Esto ahorraría muchas muertes innecesarias de animales que están vagando solos por el campo, a los que se da muerte o a veces hay que sacrificar. Su deseo es que haya menos crueldad del reino humano hacia el reino animal. Seguro que sus animales desean exactamente lo mismo.

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