EDICIÓN 51: Febrero - Abril 2012

LA RESPUESTA ERES TÚ

Texto: Jerry Brownstein


Vivimos tiempos emocionantes. Hay una sensación de incertidumbre que resuena en todos los aspectos de nuestra sociedad y nuestra cultura. El constante interés por las profecías sobre el 2012, así como movimientos como Occupy Wall Street, evidencian una sensación sobrecogedora de que algo espectacular está a punto de suceder. La raza humana está llegando a una encrucijada crítica donde se cruzan dos energías muy distintas que compiten entre sí por el alma de nuestro planeta.


Por un lado, tenemos las estructuras de poder arraigadas en nuestro mundo existente, que están luchando contra esta ola de cambio con todas sus considerables fuerzas. En el otro lado, tenemos el impulso evolutivo de nuestra especie, que nos empuja a transformarnos, animándonos a avanzar con gracilidad hacia nuestro potencial más elevado. ¿Y cuál es ese potencial más elevado? Imagina un mundo inspirado por una conciencia evolucionada – un mundo donde amor, alegría, belleza, generosidad, compasión y abundancia son los principios que nos guían. Ese es el Paraíso en la Tierra que anhelamos, y la única forma en que puede hacerse realidad es elevando nuestra conciencia colectiva. Pero, ¿cómo podemos lograr una transformación tan radical, y por dónde comienza todo?


Empieza con nosotros… tú y yo. Para poder transformar la conciencia del planeta, tenemos primero que ir a nuestro interior y transformarnos nosotros… ir adentro para descubrir la sabiduría y la bondad que habitan en nuestros corazones. Una vez hayamos revelado esta luz interior, hemos de traerla al mundo para que brille con fuerza a través de nuestras palabras, nuestras acciones y nuestra mera presencia. Vivir en este nivel más elevado de conciencia hace más hermosas nuestras vidas individuales en todos los aspectos, y también nos hace ser fuente de inspiración para que otros sigan el mismo camino. Cuando una masa crítica de la Humanidad haya despertado a su bondad interior, el mundo será transformado. Existe una analogía maravillosa en la Naturaleza para tal transformación: la metamorfosis de la humilde oruga. En su corta vida como oruga, no hace más que comer, y llega a un punto en que se hincha tanto que lo único que puede hacer es colgarse boca abajo de la rama más cercana. Allí se encierra en una crisálida y literalmente comienza a morir… pero entonces algo extraordinario ocurre. Entre el caos del cuerpo en descomposición de la oruga aparece un tipo de célula totalmente nueva. Los biólogos las llaman Células imaginales porque llevan en sí la información necesaria para crear algo totalmente distinto. Al seguir descomponiéndose la oruga, estas nuevas células se multiplican y se agrupan para orquestar la creación de un organismo totalmente nuevo: la grácil y hermosa mariposa.
 
En estos emocionantes tiempos que vivimos se nos apremia a convertirnos en las células imaginales de nuestra sociedad… a tener la imaginación y la intención de vernos a nosotros mismos y nuestro mundo como algo singularmente hermoso. Cada día más personas estamos despertando a la posibilidad de que podamos sobreponernos a las limitantes percepciones que hemos heredado de otras personas. Estamos tomando conciencia de que somos libres de elegir cómo queremos vivir – libres para tomar decisiones conscientes en lugar de dejarnos gobernar por reacciones inconscientes. ¿Cómo funciona esto en la vida real? Inténtalo la próxima vez que te encuentres atascado en una discusión con alguien. En lugar de intentar una y otra vez que se oiga tu punto de vista, detente y pregúntate: “¿Prefiero ser quien tiene razón, o ser feliz?”. La respuesta correcta siempre es “feliz”, y cuando eliges esto la discusión en la que te encontrabas, de repente, ya deja de parecer tan importante. Este es un solo ejemplo de cómo podemos elegir conscientemente el traer nuestra luz interior al mundo.


Al elevar así nuestra conciencia, es normal sentirnos más cómodos en torno a gente y lugares con una sensación parecida – una vibración similar. Gravitamos hacia otras personas que se están desarrollando en la misma dirección y, al igual que las células imaginales se agrupan para crear belleza a partir de la podredumbre, así podemos nosotros crear una sociedad de almas despiertas con el poder de transformar nuestro planeta. Visionemos de nuevo el Paraíso en la Tierra del que hablábamos antes – un hermoso mundo lleno de gente guiada por su verdadera naturaleza de amor y compasión. ¿Podría existir la hambruna en tal mundo? ¿La guerra, la avaricia, la violencia, la injusticia? Por supuesto que no. Porque, verás,  “el Paraíso no es un lugar… sino un estado de conciencia” y tenemos el poder de crear esa conciencia celestial aquí y ahora mismo. La Humanidad está preparada para dar el siguiente paso en su evolución – a cambiar de la visión del mundo actual basada en el miedo y la limitación hacia un nuevo paradigma anclado en el amor, la abundancia y la libertad.

Esta es la oportunidad que se nos presenta en estos tiempos emocionantes, y la clave para tomar esta oportunidad está tan cercana como el latido de tu propio corazón. Comienza recordando que eres algo más grande de lo que tu condicionamiento te ha programado para que seas. Al buscar ese yo más elevado, te embarcas en un viaje interior de descubrimiento que lleva a la belleza y a la sabiduría, que son tu verdadera naturaleza. Te conviertes entonces en la viva demostración de esa luz interior que emerge a través de ti y como tú. Así cambias el mundo… simplemente siendo tú… la auténtica y hermosa persona que eres tú. Al hacerlo, mantienes la vibración para que toda la Humanidad pueda evolucionar hacia su potencial más elevado, y cuando una cantidad suficiente de gente hayamos despertado a nuestra bondad interior, el Paraíso en la Tierra no sólo será una posibilidad… sino que habrá llegado. Así que la pregunta es: ¿por dónde empezar?… y la respuesta es Contigo.



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