EDICIÓN 49: Octubre - Diciembre 2011

HERENCIAS Y TESTAMENTOS

Texto: Anja Sämann-Gutschick y Armin Gutschick


 

Cuando alguien compra una propiedad inmobiliaria en Ibiza, raramente piensa en hacer testamento. Sin embargo, la existencia de unas últimas voluntades autorizadas por notario puede evitar litigios entre los herederos.

En las sucesiones hereditarias suele plantearse la cuestión de qué ordenamiento jurídico determina quiénes son los herederos. El derecho internacional privado español establece que, para los extranjeros, es de aplicación el ordenamiento legal de su país de origen. Por ejemplo, si el causante es un ciudadano alemán, la sucesión se regirá por el derecho de sucesiones alemán. No obstante, también existen ordenamientos legales que remiten al derecho que rige en el lugar donde está ubicada la propiedad y, por lo tanto, en España finalmente se aplican las leyes españolas. 

La cuestión sobre qué legislación es la correspondiente no se plantea sólo para los extranjeros sino también para los ciudadanos españoles, pues existen regulaciones diferentes en las distintas Autonomías y, además, los fueros de determinadas regiones. Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de quién hereda será distinta para un madrileño que para un ibicenco, ya que las Baleares tienen su propia ley de sucesiones y de impuestos sobre las mismas.

En ausencia de un testamento válido del fallecido, se abrirá la sucesión legal, también llamada intestada, así que, si el causante no estuviese de acuerdo con las cuotas sucesorias previstas por la ley, debería hacer testamento. Mediante dicho documento, el testador puede disponer, dentro de los límites fijados por la ley que sea de aplicación, quiénes serán sus herederos aunque, por regla general, no puede privar de la legítima a los herederos forzosos.

Ni españoles ni extranjeros con propiedades en España están obligados a hacer un testamento en este país. No obstante, se suele recomendar a los propietarios extranjeros que hagan constar sus últimas voluntades ante notario en España, porque así los trámites para la transmisión de los títulos de propiedad a los herederos se encontrarán con menos obstáculos burocráticos. En España, los testamentos son notificados por el notario autorizante al Registro Central de Últimas Voluntades cuya sede está en Madrid. Así queda asegurado que el testamento válido sea el último que haya otorgado el causante.


Si no existe un testamento español, es indispensable una declaración de herederos. La ley española exige que el heredero acepte de forma expresa la herencia, lo que suele hacerse mediante escritura notarial.


En lo que al impuesto de sucesiones se refiere, el Estado trata de manera distinta a residentes y no residentes. Para los no residentes, el tipo imponible es alto y las deducciones son insignificantes. En cambio, para los residentes en las islas Baleares, dependiendo de ciertas condiciones, el impuesto de sucesiones podrá suponer sólo el 1 % del valor de la herencia. Los herederos deben presentar la declaración del impuesto de sucesiones ante la Hacienda Pública española en un plazo de seis meses a partir del fallecimiento del causante. El incumplimiento de este plazo se sancionará con un interés de demora. Existen convenios de doble imposición entre España y varios países que, sin embargo, en muchos casos no incluyen los impuestos de sucesiones.  Por lo tanto, como regla general, existe la obligación fiscal en España aunque se impongan impuestos también por parte de otro Estado.

En todo caso, se debería consultar a un profesional antes de presentar la declaración correspondiente. Los impuestos de sucesiones que soportan los no residentes en España son de los más elevados de Europa. Por eso, antaño muchos no residentes se aprovechaban del hecho de que en España la obligación de pagar el impuesto de sucesiones prescriba a los cuatro años y seis meses después del fallecimiento del causante. Hoy día, esta vía les está prácticamente cerrada ya que el plazo de prescripción no empieza a contar hasta que el Estado español tenga conocimiento del fallecimiento. •



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