EDICIÓN 49: Octubre - Diciembre 2011

LA GALAXIA HUMANA

Texto: Cat Weisweiller












Durante el 2007, la colección de pinturas de Dominique Sanson titulada “Historia de Ibiza” circuló por la isla y fue muy aclamada por la crítica. Cuatro años después, ibiCASA vuelve a conectar con Dominique para ver su largamente esperado último trabajo: “La Galaxia Humana”.
 


 
Dado su imponente tamaño (8 x 2 metros), no es sorprendente que tardase dos años en pintarlo. Se trata de un testamento visual tras décadas de investigación invertidas por Dominique en las áreas de espiritualidad esotérica, filosofía y religión. Residente en Ibiza desde hace más de 40 años, su fascinación por lo esotérico se adelantaba entonces a la aceptación, e incluso expectación, que hoy en día provocan estos temas. Este lienzo majestuoso da la sensación de ser una expresión catártica de todo lo que ha absorbido a lo largo de tantos años.
 
Visto desde lejos, el cuadro parece representar únicamente una enorme galaxia o platillo volador que flota en un vasto universo, rodeado de imágenes del big bang, de la creación de otras galaxias, sistemas solares, planetas y estrellas. Sin embargo, una inspección más detallada del elemento central revela un número sorprendente de escenas que ilustran la historia espiritual de la Humanidad, vista a través de los ojos del Chamanismo, la Kábala, la Alquimia Tántrica, el Gnosticismo, el Sufismo, la Masonería y la sociedad espiritual moderna. Todas estas escenas están repartidas en diferentes regiones geográficas y momentos históricos que avanzan, de izquierda a derecha, a través de la evolución hasta el presente.









Temas religiosos y espirituales que se repitieron por todo el planeta, incluso en tiempos en que la comunicación entre civilizaciones era física y tecnológicamente imposible, se ven entrelazados de forma significativa en toda la imagen. El cuadro también muestra antiguos grabados, que existen en la realidad, de naves espaciales y “máquinas voladoras”, grabados que datan de muchos siglos antes de su invención humana – lo que apoya las crecientes teorías de que o bien quienes realizaban los grabados se comunicaban con fuentes de información superiores, o que existió otra encarnación humana antes que la nuestra, o que otras encarnaciones humanas co-existen, en tándem con la nuestra, en estos mismos momentos.
 
Las pirámides, tal como figuran en el cuadro de Dominique, nos recuerdan lo mismo: se dice que estos monumentos, así como incontables otros fenómenos estructurales que se encuentran repartidos por toda la Tierra, no podrían haber sido construidos con los conocimientos humanos ni con las herramientas físicas disponibles en las fechas en que supuestamente fueron creados. Como insinúa también el cuadro, están apareciendo datos geográficos serios que indican que existieron civilizaciones mucho antes de lo que nos cuentan nuestros libros de historia, y que algunos de los milagros religiosos documentados podrían tratarse de desastres naturales malinterpretados.



 
Hay quienes verán en ‘La Galaxia Humana’ sencillamente un trabajo visual de enorme valor geográfico e histórico. Otros, especialmente en los ámbitos librepensadores, lo verán como una pieza poderosa de trabajo esotérico. Como señala Dominique, las imágenes visuales son a veces más fáciles de navegar que miles de palabras repartidas entre muchos y variados libros. Como artista, este pintor le hace a su público el servicio de consolidar años de investigación en una serie de atractivos apuntes visuales, abiertos a la interpretación individual de cada cual.
 
Dominique siente que “La Galaxia Humana” se acompaña muy bien con una frase del sabio doctor en física cuántica Amit Goswami: «La Consciencia, autora de la creación cuántica… es Universal y Cósmica y es Dios tal como postulan todas las tradiciones esotéricas de espiritualidad.» En palabras más sencillas: muchas personas están de acuerdo en que la Consciencia es, y siempre ha sido, la verdad más absoluta, constante y vinculante que aparece en todas las corrientes espirituales. 









De lo que no hay ninguna duda es que no se le puede hacer justicia a las complejidades de esta imagen, ni a sus significados, en un mero artículo de una revista. Si te resuenan las convincentes pruebas que emergen incesantemente y que indican que hay mucha información vital nueva por absorber sobre nuestra galaxia, su historia y nuestro lugar en ella, te recomendamos encarecidamente una visita en persona a esta obra de arte y una charla con su creador para abrir tu mente a los asombrosos misterios de nuestro universo. •



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