EDICIÓN: Junio - Agosto 2010

EL BUEN MANTENIMIENTO DE UNA PISCINA

Jordi Canut Martin

Jesús Sáinz es originario de la región de La Rioja, pero el clima, los paisajes y las oportunidades del sector fueron más que suficientes para que la mayor de las islas pitiusas lo atrapara. En 2003, este diplomado en Turismo puso en marcha el concesionario de la marca Desjoyaux en Ibiza, del cual es gerente, y desde entonces se ha dedicado de lleno a la construcción de piscinas. Al poco tiempo se le unieron Cristina Galisteo (nacida en Ibiza) y Mauricio Restrepo (originario de Colombia), administrativa-comercial y técnico de la empresa, respectivamente. Los tres integrantes de este dinámico y bien avenido equipo de trabajo coinciden a la hora de destacar los encantos de la isla: “su espectacular entorno, el fantástico clima la mayor parte del año, la armonía con la que conviven sus gentes venidas de diferentes puntos del planeta y las posibilidades que nos ofrece para disfrutar de una calidad de vida incomparable.”




Equipo Desjoyaux













Jesús Sáinz


Cristina Galisteo


Mauricio Restrepo




Con siete años de experiencia a sus espaldas, esta pequeña empresa es líder en su sector. Es difícil encontrar en la isla un especialista mejor preparado que Jesús, así que aprovechamos que empieza el buen tiempo y le pedimos consejos para mantener correctamente una piscina. Jesús nos cuenta que el mantenimiento de una piscina está basado en dos elementos fundamentales. Primero, está la limpieza física, es decir, aspiración del fondo de forma habitual, limpieza de paredes y entorno, además de mantener el filtro limpio de manera que funcione bien. Luego, tan importante como el anterior, hay que llevar a cabo el tratamiento químico del agua. Además de tener en marcha el filtro el tiempo suficiente, lo que depende de la época del año y muy especialmente de la temperatura, es muy importante mantener los niveles correctos de pH y cloro en el agua. Para ello se utiliza un test específico que permite averiguar qué productos (y en qué cantidades) necesitamos para corregirlos, hasta devolverlos a los valores ideales. El nivel de pH debe estar entre 7 y 7,4 y del cloro debe situarse entre 1 y 1,5.

Las altas temperaturas suelen ser las que más perjudican la calidad del agua. Por eso, durante el invierno, el mantenimiento de una piscina es bastante más fácil. Sin embargo, las lluvias y -temporales provocan una gran cantidad de polvo y hojas en el interior de las piscinas, por lo que la solución ideal es dejar la piscina “hibernando”, tapándola con un cobertor especialmente diseñado para protegerla de los rayos solares y de la proliferación de algas en su interior. Este sencillo método, siempre combinado con un tiempo mínimo de filtrado y un producto específico que previene las incrustaciones de cal y suciedad, mantienen la piscina en perfectas condiciones, consiguiendo que la puesta a punto para poder darse un chapuzón sea rápida y sin complicaciones.













Curiosamente, el año en que Piscinas Desjoyaux abrió sus puertas en Ibiza fue también el año internacional del agua dulce, por lo que podemos decir que se trata de una empresa que se preocupa por el uso responsable del agua, y más en una isla donde el H2O es un bien a menudo escaso y siempre preciado. Por eso Jesús recomienda mantener la piscina llena todo el año, evitando así tener que volver a llenarla, lo que supone un derroche innecesario. De este modo, sólo hay que controlar los niveles de pH y cloro y mantenerlos dentro de los parámetros adecuados, tanto en invierno como en verano. Mantener una piscina “al día” supone un ahorro importante de agua, pero también de productos químicos, así que tomen nota.


Texto: Jordi Canut Martin