EDICIÓN: Junio - Agosto 2010

EJERCICIO: UN NUEVO ENFOQUE

Helen Howard
Ahora que nuestra cultura es cada vez más consciente de la salud, la mayor parte de la gente reconoce la importancia de realizar algún tipo de ejercicio. Sus beneficios, evidentes a través de la experiencia personal y la investigación científica, incluyen una mejor salud cardiovascular, pérdida de peso, mayor protección ante toda una serie de enfermedades menores así como más serias, y la producción de endorfinas y otros neurotransmisores “felices”. El ejercicio como actividad en sí tal vez cobra más importancia a medida que las personas van encontrando cada vez menos oportunidades de estar activas en su vida diaria.

Desde temprana edad, se espera de los niños que refrenen su impulso natural de moverse, especialmente en entornos educativos y sociales. Esto continúa en la edad adulta, cuando muchos de nosotros solemos pasar largos periodos en entornos donde el movimiento está restringido por el espacio o por las normas sociales. Paralelamente, hemos desarrollado una actitud cada vez más sedentaria hacia el ocio – la mayor parte de las “salas de estar” se orientan en torno a una tele y el sofá, y no están di-señadas para hacer actividad física en ellas.

En muchas áreas de la vida, las máquinas han sustituido gran parte de nuestras actividades físicas y manuales del pasado, y todo ello coincide con una época en que disfrutamos de acceso casi ilimitado a alimentos muy tentadores que contienen muchas más grasas y azúcares que los que la naturaleza normalmente ofrecería. Teniendo todo esto en cuenta, no es nada sorprendente que mucha gente tenga sobrepeso, o esté en baja forma – y una vez en este estado puede ser difícil imaginar la sensación de bienestar que produce el estar físicamente en forma, y aún mas difícil encontrar la motivación para persistir a pesar de los sentimientos iniciales de rechazo o incomodidad. Un gran número de gente también deja de lado el ejercicio porque sufre dolores o lesiones.












Con todo esto, es interesante descubrir que existen herramientas que pueden despertar el impulso inicial y la capacidad del cuerpo para realizar ejercicio. La semana pasada me ofrecieron una sesión de prueba con un nuevo aparato llamado “Miha Bodytech”. Su función es activar grupos musculares específicos utilizando estímulos eléctricos controlados. Esto potencia los músculos y facilita la quema del excedente de grasas y celulitis. Al igual que el ejercicio convencional, mejora también la circulación en los órganos y tejidos y genera los ya mencionados neurotransmisores que mejoran el ánimo. Mi sesión fue guiada por Keith, un entrenador personal diplomado. Una de sus funciones es concentrar el trabajo en áreas especialmente problemáticas. Suele recomendar una rutina de entrenamiento dos veces por semana, y cada sesión dura unos 30 a 40 minutos. Keith comentó que un programa como este ofrece resultados mucho más rápidos que el ejercicio convencional, lo que puede ser muy útil para quienes desean progresar con rapidez o para quienes no tienen mucho tiempo que dedicar.









El proceso implica ponerse una chaqueta, que parece la parte de arriba de un traje de buceo, con correas adicionales para los brazos y piernas. Se humedecen unos electrodos que están dentro de la chaqueta para que contacten con varias zonas musculares. Se conectan y son controlados por una consola del tamaño de un ordenador portátil. Estando así conectada, la persona realizará movimientos que pueden ir desde los muy suaves a los bastante vigorosos, dependiendo de la capacidad y las preferencias personales. Si es necesario se puede realizar la sesión en posición sentada o tumbada. Cada una de las 10 zonas musculares que afecta el sistema puede ser controlada y monitorizada individualmente.

Parece ser que existen cada vez más aplicaciones médicas para este aparato – por ejemplo, para aliviar el dolor y para la rehabi-litación muscular postoperativa. También puede ser útil para tratar músculos del suelo pélvico debilitados o calambres musculares persistentes. De interés particular es la afirmación de que puede ser altamente efectivo en el tratamiento de problemas lumbares – una de las causas principales del dolor y la falta de movilidad – ya que puede alcanzar los tejidos musculares profundos, lo cual es a menudo difícil o imposible a través del ejercicio convencional.

Otra de sus aplicaciones es ayudar a quienes quieren ganar tono corporal y tienen dificultad en hacerlo. Incluso tras hacer ejercicio de forma regular, muchos de nosotros tenemos lo que consideramos “zonas problemáticas”, a menudo en torno al estómago, los glúteos y los muslos. Se dice que este aparato es especialmente efectivo a la hora de reducir grasas, y sobre todo la celulitis indeseada en estas zonas, activando de forma profunda e incrementando el flujo de sangre al músculo y al tejido conectivo. Algunos podrán pensar que esto es ir demasiado lejos, pero siempre habrá un número importante de personas que están tan descontentas con lo que perciben como taras que tal vez se sientan tentadas por las dietas extremas o la cirugía. Este método no invasivo parece ofrecer una solución mejor.




Así que para quienes necesitan encontrar un incentivo para ponerse en marcha, para quienes sufren dolor o restricciones físicas, e incluso para quienes sienten que necesitan un poco de ayuda para tonificar el cuerpo, puede ser interesante investigar si unas cuantas sesiones podrían ser beneficiosas. Hay muchas formas diferentes de hacer ejercicio, y cada una ofrece algo diferente – como todo en la vida, se trata de encontrar la llave adecuada a cada caso.

Texto: Helen Howard