EDICIÓN: Junio - Agosto 2010

LUZ, MAR Y TIERRA: LA POESÍA VISUAL DE VICENT GUASCH JUAN

Jordi Canut Martín










A menudo Vicent Guasch sale de su casa cuando todavía está oscuro, casi a hurtadillas para no despertar a su familia, para poder estar en el lugar exacto y en el momento justo cuando aparecen los primeros rayos de sol.


Su pasión tiene mucho de solitaria y requiere mucha paciencia, precisión y una gran capacidad de observación, virtudes que también ha sabido desarrollar en su trabajo. Rectificador de motores de profesión –- su padre ya lo era y le transmitió los conocimientos necesarios para dedicarse a ello.











Este ibicenco de 43 años es un apasionado de los bellos y siempre cambiantes paisajes que le ofrece su isla natal. Aunque siempre fue aficionado a la fotografía, no demostró un interés serio hasta que nació su primera hija, hará unos 14 años. Quizá la paternidad le hizo comprender la importancia de que perviva la memoria de lo auténtico y un buen día decidió comprarse su primera cámara manual “"Réflex"” porque “"necesitaba un aparato que pudiera controlar". A partir de entonces empezó a fotografiar cientos de momentos importantes de su vida, pero también y cada vez más, paisajes naturales. Sin apenas darse cuenta y como siguiendo un camino ya trazado, se sumergió en el mundo claroscuro de la fotografía de naturaleza, donde sigue explorando un universo artístico que le brinda infinitas posibilidades.











La formación de Vicent ha sido y es principalmente autodidacta, aunque también asiste a diversos cursos especializados siempre que puede. Ha colaborado en varias obras divulgativas sobre la naturaleza de las Pitiüsas y es un ferviente admirador de los grandes fotógrafos de paisaje británicos, entre ellos Joe Cornish, de quien dice haber aprendido los fundamentos de la fotografía que practica. “"Ibiza es una isla viva", afirma. Y lo cierto es que muchas de sus instantáneas parecen “"vivas", precisamente porque le gusta jugar con el tiempo de exposición para plasmar en una sola instantánea aquellos detalles o movimientos imperceptibles que el ojo humano, por lo general, no ve. De hecho, su fotografía tiene pocos trucos, teniendo en cuenta que sus herramientas son su cámara, un trípode, filtros y la sensibilidad de su mirada para equilibrar la luz. Su objetivo es mostrar la naturaleza pitiusa en su estado más puro.











Con el tiempo, Vicent ha ido perfeccionando su técnica y en 2009 presentó su primera exposición de fotografía, “"Mar i Terra, Paisatge Litoral d'Eivissa", en el Centre Cultural S'Alamera. También es miembro cofundador del “"Grup de Fotografia Nocturna" (GFN), especialidad que le permite utilizar la técnica desde una perspectiva diferente y obtener resultados asombrosos, como por ejemplo una puesta de luna. En la actualidad, está trabajando en una página web mediante la cual espera poder darse a conocer a un público más amplio y, por qué no, comercializar sus fotos como exclusivos artículos de decoración. Vicent es un hombre afortunado por partida doble: tiene la suerte de vivir en un tesoro natural como lo sigue siendo Ibiza, y el don de saber abrir los ojos del alma para inmortalizar todo su mágico esplendor. •



Texto: Jordi Canut Martín