EDICIÓN 40: Abril - Junio 2010

REFLEJOS EN EL AGUA

Jerry Brownstein
Los pioneros que están a la vanguardia de la ciencia amplían nuestra visión del mundo al demostrar que muchas de las cosas que damos por sentadas no son lo que parecen. He aquí un ejemplo de lo que quiero decir:
El Dr. Masaru Emoto y su equipo de científicos han llevado a cabo numerosos experimentos sobre los efectos que palabras, música, contaminación y otros estímulos tienen sobre la estructura molecular del agua. ¿Cómo lo hacen? Congelan el agua inmediatamente después de haberla expuesto a los estímulos y luego la examinan con un microscopio de electrones. Los resultados son impresionantes. Cuando el agua es expuesta a intenciones positivas mediante palabras o sentimientos como el amor y la gratitud, sus moléculas desarrollan estructuras cristalinas increíblemente bellas y complejas. En cambio, cuando se expone esa misma agua a estímulos negativos que evocan el miedo y la violencia, sus estructuras adoptan formas desorganizadas, a menudo grotescas. Cuando se expone la estructura del agua a diferentes estilos de música, el efecto espectacular es similar. Mozart y otras melodías comparables hacen que las moléculas creen exquisitos cristales mágicos, pero el punk y otros sonidos disonantes producen formas sin coherencia y carentes de belleza.



















Dr. Emoto


Eres bello


Feo


Gracias




Esto contradice absolutamente la manera de funcionar del mundo en la que nos han hecho creer. Nuestro sentido común nos dice que es imposible que el simple hecho de escribir la palabra “amor” sobre una botella de agua pueda modificar la forma de las moléculas que ésta contiene... Pero sí es posible. De igual manera, nuestro condicionamiento nos hace creer que tocar diferentes estilos de música o pronunciar palabras positivas no produce ningún efecto, ni sobre el agua ni sobre cualquier otro elemento natural... Sin embargo, hay pruebas que demuestran claramente lo contrario.



















Verdad


Rabia y asesinato


Placer


Amor y gratitud




Pero, ¿cómo hace el agua para
“saber” lo que decimos o escribimos?
¿Cómo “siente” si unas expresiones son positivas o negativas? ¿Y cómo puede “oír” la diferencia entre una música melodiosa y un ruido estridente? Pareciera que el agua está de alguna manera conectada con todo lo que la rodea y que puede percibir el nivel de vibración de cualquier elemento con el que entra en contacto.
Los progresos de la investigación científica algún día nos darán una explicación completa de cómo sucede este fenómeno, pero por ahora les dejo unos datos para reflexionar:

El 70% del cuerpo humano está compuesto por agua...
El 70% del planeta Tierra está compuesto por agua...

Este líquido que se haya tan presente en nuestras vidas modifica constantemente su estructura para reflejar todo lo que le rodea, y eso incluye nuestros pensamientos, palabras y emociones. Dado que nuestras acciones tienen un gran impacto tanto sobre el mundo que nos rodea, como sobre nuestro mundo interior, quizás sería buena idea elevar nuestros pensamientos al nivel más elevado de vibración, y así llenar nuestras vidas con paisajes y sonidos que evoquen belleza y armonía. •
Piensen en ello...
piensen en positivo.

Texto: Jerry Brownstein

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