EDICIÓN 40: Abril - Junio 2010

EL DOMINIO DE LOS ELEMENTOS

Eric Djandjighian

La civilización moderna depende mucho de las energías y en particular de las que no son renovables y que tarde o temprano se agotan. Sin embargo, se dice que la demanda mundial de electricidad sólo corresponde al 0,003 % del total de la radiación solar que llega a la Tierra en un año y que una superficie de 300 kms por 300 kms en el Sahara bastaría para producir la energía eléctrica para todo el planeta. Datos como éstos dan mucho que pensar... Sin embargo, ¿por qué hemos puesto en riesgo el hábitat de nuestro planeta quemando combustibles fósiles depositados bajo la tierra durante miles de años, esparciendo por nuestra fina atmósfera millones de toneladas de CO2 y otros gases dañinos?
Durante mucho tiempo el carbono de las plantas y los animales se fue depositando sobre la tierra y comprimiéndose en capas profundas, de manera que la atmósfera terrestre se vio libre de él. Pero en los últimos 160 años hemos extraído dicho carbono bajo forma de hidrocarburos, que al quemar liberan los gases que producen el efecto invernadero y el consiguiente y sobradamente conocido cambio climático. Desde hace algunos años, varios países han empezado a apostar por nuevas posibilidades energéticas. Las llamadas energías limpias y renovables son actualmente uno de nuestros mayores intereses. Se denomina energía renovable una energía explotable por el hombre de manera que sus reservas no se extingan nunca, es decir, que su formación debe ser más rápida que su utilización. En ese sentido, existen ya varias posibilidades de explotar los recursos naturales de manera sostenible: la geotermia, la energía solar térmica fotovoltaica, la hidroeléctrica…










Las ventajas de la energía solar son muchas. Produce electricidad o energía térmica directamente de la radiación solar. No tiene partes móviles, ni genera ruidos. No produce altas temperaturas, ni contamina. La fabricación de equipos solares puede ser nociva para el medio ambiente. Consulte a su instalador para saber si sus equipos son fabricados de manera ecológica. Los módulos tienen una larga vida útil. Las instalaciones son muy flexibles, con potencias que van de unos pocos vatios hasta megavatios. La fuente de energía, el sol, es gratis, está en todas partes y a escala humana es inextinguible. Así que, ¿por qué dudar? Aprovechemos esta energía limpia y gratuita.


Hoy en día existen varias formas de acceder a estas tecnologías. Las dos principales formas de aprovechamiento doméstico de la energía solar son la generación de electricidad y el aprovechamiento térmico para agua caliente sanitaria. En el primer caso se utiliza una combinación de paneles fotovoltaicos, regulador de carga e inversor; en el segundo, un colector solar térmico que va, generalmente, acompañado de un tanque acumulador de agua. Las ventajas de los sistemas fotovoltaicos para la electrificación de casas aisladas han hecho de esta tecnología la preferida por millones de hogares en todo el mundo. Dadas las mejoras constantes en la eficacidad de los componentes y el inexorable abaratamiento de los costes, creemos que seguirá siendo la solución más interesante. Desde el punto de vista práctico, la fiabilidad y automatización hacen que estas instalaciones sean ideales, y desde el punto de vista económico suelen ser mucho más ventajosas que una cara y complicada conexión a la red de la compañía eléctrica, considerando además que no habrá que pagar factura por la energía en el futuro. Por ello, cuando se hace una comparación entre los costes totales de diferentes alternativas no sólo se debe considerar el coste de la instalación, sino el ahorro total en electricidad durante los años que vaya a estar en funcionamiento, es decir una inversión a largo plazo. Además, una instalación fotovoltaica puede estar operativa a plena potencia en pocos días y las viviendas unifamiliares o multifamiliares que están conectadas a la red eléctrica pueden llegar a generar un ahorro de hasta el 80 % en la factura de la energía necesaria para calentar agua.














Hay en la actualidad una multitud de oportunidades para cooperar directamente con la reducción de emisiones. No­sotros apostamos por una total renovación de nuestras fuentes energéticas. •

Texto: Eric Djandjighian - Global Energy Development - Tel. 608 558 099

Imágenes del artículo