EDICIÓN 36: Agosto - Octubre '09

LA PROMESA DE OBAMA

Jerry Brownstein










El 20 de Enero del 2009, Barack Obama se convirtió en el 44º presidente de los Estados Unidos, a caballo de una espectacular ola de esperanza y optimismo elegantemente resumida en la frase que hizo popular durante la campaña: “Yes We Can!” (“¡Sí que podemos!”) ¿Quién es, pues, este hombre que puede realmente hacer realidad la gran promesa que ofrece tanto potencial?

Al contrario de lo que muchos creen, Obama no nació en un pesebre ni ha caminado sobre el agua. Es el hijo de una madre blanca y de un padre africano que se conocieron y se casaron en la Universidad, pero que después se separaron cuando el padre tuvo que volver a África. Su madre era antropóloga, por lo que ella y el joven Barack viajaron por el mundo, lo que le dio la valiosa experiencia de vivir en otras culturas. Con el tiempo se graduó en una prestigiosa universidad y se le ofrecieron puestos muy lucrativos en diversos negocios, pero él eligió sin embargo quedarse a trabajar con la gente pobre de Chicago para ayudarles a luchar por obtener justicia. Después de varios años de este trabajo de organización comunitaria, empezó a estudiar Derecho con gran éxito, convirtiéndose en el primer presidente negro del Harvard Law Review. Tras ello, volvió a Chicago y desarrolló las habilidades que han dado alas a su ascenso meteórico en el mundo de la política.

Llegados a este punto, permitidme dejar algo muy claro: la elección de un hombre negro como Presidente de los Estados Unidos en el 2008 tal vez sea el hecho más asombroso de los 230 años de historia de ese país. Hace tan sólo cuarenta años, los negros aún luchaban por que se reconocieran sus derechos como ciudadanos en igualdad en América, y en muchas regiones sureñas eran aún ciudadanos de segunda a quienes la ley no amparaba. Esto ha cambiado poco a poco con los años, pero el racismo aún está muy vivo en América. Así pues, ¿cómo consiguió Obama este Milagro?





Parte de la respuesta es que el país estaba tan maltrecho tras ocho años de Bush que la gente estaba dispuesta a sobreponerse a sus prejuicios y votar por un hombre que prometía esperanza y un mañana mejor. En un país dominado por el materialismo, la ambición y el abuso de poder, este hombre negro se alzó en solitario y lanzó una sencilla pregunta: ¿habéis tenido bastante? Sus discursos eran tan emotivos que la gente empezó a pensar que 30 años de pensamientos retrógrados podrían ser revertidos si todos nos uniéramos para crear un mundo mejor basado en la justicia. A quienes decían que esto era imposible, les respondía con calma, “Yes we can”. Cuando le dijeron que las estructuras de poder establecidas no permitirían el cambio, contestó, “Yes we can” – y tal como este profeta de la esperanza se fue dando a conocer entre más y más gente, los cantos de “Yes we can” se hicieron más y más fuertes al entonarse en ayuntamientos, parques y campos de fútbol americano a lo ancho y largo de este enorme país. Había nacido una estrella, y la esperanza de repente estaba de moda. Ganó por barrida en las elecciones generales y la mayoría de los americanos estaban eufóricos (aunque no todos, ya que obtuvo sólo el 45% de los votos de ciudadanos blancos). Ser elegido fue una enorme cima que alcanzar, pero no era nada comparado con el enorme descalabro que tendría que ocuparse de limpiar una vez jurase el cargo.









Durante gran parte de su historia, América ha sido un icono de libertad, pero entre 1980 y el 2008 esta imagen llegó a deshonrarse tanto que los Estados Unidos se habían convertido a ojos de los demás en un abusador arrogante dominado por partisanos de mentes estrechas. En términos económicos, los Estados Unidos solían ser la nación más rica y estable del mundo, así como el país que concedía más créditos a los demás. Tras treinta años de mala gestión, es ahora el mayor deudor del mundo y el símbolo del consumismo y la ambición sin límites que ha llevado a la crisis económica actual.

Este es un barco enorme que ha estado navegando en la dirección errónea durante bastante tiempo, por lo que cambiar el rumbo llevará tiempo, paciencia y un liderazgo extraordinario. Los seguidores más progresistas de Obama esperan que consiga cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero él es lo suficientemente sabio como para darse cuenta de que esto sólo conllevaría un latigazo retroactivo muy peligroso. Para conseguir un cambio positivo que pueda perdurar, primero debe cambiar el TONO del país, recordando a los americanos que la grandeza no proviene del poder militar ni económico, sino de los ideales y libertades sobre los cuales el país fue fundado.





En los primeros seis meses, Obama se ha embarcado en este cambio de dirección de forma determinada y enfocada. Las vergonzosas políticas de Bush de tortura y detención arbitraria han sido totalmente condenadas, y Obama ha abierto los canales de comunicación con todos los países, incluidos los puntos conflictivos como Irán, Corea y Venezuela. En territorio nacional, se ha enfrentado con sabiduría a la debacle económica que heredó, y ha dejado claro que la justicia y la equidad guiarán todas las decisiones domésticas de ahora en adelante. Está aún en los comienzos y queda mucho por hacer, pero podemos estar tranquilos sabiendo que los Estados Unidos de América están siendo liderados por un hombre de extraordinaria inteligencia, coraje, elegancia y estilo. Vemos en él un reflejo de lo mejor de nosotros mismos, e inspira a que la gente crea que “Yes we can” es mucho más que un mero eslógan... es la promesa de Obama.
















Texto: Jerry Brownstein

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