EDICIÓN 32: Diciembre '08 - Febrero '09

MEDITACIÓN LA PELÍCULA EN TU CABEZA

Dassana

Meditación
LA PELÍCULA EN TU CABEZA

La meditación es un método puramente científico. En el habla científica esto se llama observación, observación de objetos, para ser más exacto. Cuando esta observación gira 180 º y se dirige hacia dentro en vez de hacia fuera, la llamamos meditación. No es necesario tener creencias religiosas, un ateo está tan capacitado para meditar como una persona creyente pues la meditación no es más que un método para mirar en nuestro interior.

Cuando miramos en nuestro interior tomamos conciencia de cómo funcionan nuestro intelecto y de nuestros procesos cognitivos. En el momento que nos damos cuenta de cómo funciona nuestra mente dejamos de estar dominados por ella. Esta toma de conciencia significa que estamos más allá de nuestro intelecto. No se puede ser observador y observado a la vez, y nos convertimos en un espectador con una perspectiva más amplia.










La mente funciona parecida a una película: los pensamientos surgen en ella como las imágenes en la pantalla. Si pasamos la película a cámara lenta podemos percatarnos de los intervalos entre los fotogramas. Lo mismo sucede con las palabras y con las notas musicales: siempre hay un intersticio, un silencio. Dos notas o dos palabras no podrían ser dos sin estar separadas por un intervalo. El silencio está siempre presente, pero tenemos que poner mucha atención, tenemos que abrir nuestra percepción para poder advertirlo.

También entre los pensamientos existen estos intersticios. Si examinamos nuestro pensamiento con más atención podremos descubrir estos espacios vacíos. Cuanta menos atención ponemos, más caótica se vuelve nuestra mente. Si la observamos de forma más consciente y percibimos los intervalos entre los pensamientos, nuestro espíritu se serenará y nuestro entendimiento ganará en lucidez y agudeza. Ya no estamos siendo dominados por nuestra cabeza, al contrario, la usamos cuando la necesitamos.










La observación es la clave de la meditación: observa lo que pasa en tu cabeza, simplemente contempla todo lo que en ella sucede sin suprimir ni añadir nada. Mantente en tu papel de espectador y, poco a poco, los intersticios entre los pensamientos se harán visibles y se extenderán. Se producen instantes de silencio, el tráfico caótico de los pensamientos se vuelve ordenado y calmado. Aparecen momentos de silencio. Surge un pensamiento y, hasta que brota el siguiente, hay silencio.

Estos espacios silenciosos te darán la primera noción de lo que es la meditación y dejarán tu mente lúcida y tranquila. Experimentarás una sensación de alegría y paz en cuanto el fluir de los pensamientos se calme y el espíritu se vuelva más silencio.



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