EDICIÓN: Junio - Agosto '08

MEDITACIÓN: MEDITAR... ¡ASÍ SE HACE!

Dassana


¿Para quién es útil la meditación?
Si queremos practicar la meditación no tenemos que dejar a nuestra familia para pasar el resto de la vida en una cueva del Himalaya. Podemos hacerlo perfectamente sin cambiar nuestra forma de vivir – con el trabajo, la familia, los amigos, el Internet y los móviles. La meditación nos facilita, incluso, cumplir con nuestras múltiples obligaciones y superar las tensiones creadas por ellas.

Para enfrentarnos a los retos de la vida de forma activa y relajada, debemos dirigir nuestra atención con regularidad hacia nuestro interior y reencontrar la armonía con nosotros mismos. La meditación no está reservada a los lamas tibetanos, los maestros zen o los monjes católicos. Es igualmente válida para todos aquellos que no se quieren dejar arrastrar por el estrés creciente de nuestro ajetreado mundo.


¿Cuál es la mejor manera para empezar por uno mismo?
La forma más simple y a la vez más antigua es observar nuestra respiración. Siéntate cómodamente en un cojín o una silla, con las piernas cruzadas si quieres, la espalda erguida, la cabeza ligeramente inclinada hacia delante y las manos en el regazo o sobre las rodillas. Respira profundamente algunas veces y relaja el cuerpo. Entonces, concentra toda tu atención en el movimiento de subida y bajada del abdomen causado por la respiración. No la cambies en absoluto, simplemente, obsérvala.



Si te percatas que has permitido que tu atención se desvíe y te estás perdiendo en tus pensamientos, vuelve a centrarla en la respiración. ¡Esto no es ni un juicio ni una crítica! Es completamente normal que pase, y el simple hecho de tomar conciencia de estar perdiéndote en tus pensamientos ya se ha dado un gran paso. Se observan los pensamientos como si fuesen nubes que pasan. Van y vienen, ninguna es más bella que la otra, simplemente surcan el cielo. La atención es devuelta una y otra vez a la respiración de manera suave y relajada.

Puedes cambiar tu postura, si fuera necesario, pero si lo haces, centra toda tu atención en este movimiento. Una vez que te has acomodado y estés relajado de nuevo, vuelve tu atención a la respiración. Para los principiantes es importante saber que, al utilizar este método de meditación, tanto el cuerpo como la mente se resistirán. Estamos habituados al ajetreo, al estrés, a actuar y pensar a la vez, pero no tenemos costumbre de no hacer nada en absoluto.


Es recomendable empezar con, por ejemplo, unos 10 minutos y, poco a poco, se puede alargar el ejercicio hasta media hora. No se trata del tiempo que se emplea sino de experimentar el silencio.









Dassana ha impartido cursos de meditación en Ibiza, Holanda y Alemania.

www.meditationincelebration.com