EDICIÓN 25: Octubre - Diciembre '07

DALAI LAMA: EL ARTE DE LA FELICIDAD

Nano Calvo






Texto y fotos: Nano Calvo · Adverstock.com







DALAI LAMA:
Con el mensaje de que el objetivo final de la vida es ser feliz, Tenzin Gyatso, XIV Dalai Lama y líder espiritual y temporal del pueblo tibetano, paseó su natural espontaneidad por tierras españolas, durante una visita de tres días a la ciudad de Barcelona. Allí habló, ante miles de personas que escuchaban con respeto y atención, acerca de nuestra necesidad de evitar el sufrimiento, obteniendo la mayor paz mental posible y recordando que somos seres interdependientes y conectados por una naturaleza común.



































Este sabio de cuerpo menudo y sonrisa constante, que se define a menudo como "...un simple monje budista – ni más, ni menos.", suma más de 100 títulos honoris causa, y lleva una vida sencilla que retoma a diario a las 4 de la mañana, cuando se levanta para meditar, y que dedica a una ocupada agenda de reuniones administrativas, audiencias, enseñanzas y ceremonias diversas. Su lucha por la liberacíon del Tibet, opuesta constantemente al uso de la violencia y basada en la tolerancia y el respeto mutuo para preservar el bagaje histórico y cultural de su pueblo, le valió en 1989 el Premio Nobel de la Paz, con aplausos provenientes de todo el mundo, a excepción de China.
Durante la conferencia en el Palau Sant Jordi, el Dalai Lama expuso que: "... en base a su experiencia, la tranquilidad interna más elevada viene del desarrollo del amor y la compasión. Cuanto más nos preocupamos por la felicidad de los demás – comentaba –, mayor es nuestro sentimiento de bienestar. Cultivando un sentimiento cálido podemos, también, eliminar aquellos miedos e inseguridades que podamos tener, así como debemos desarrollar un tipo de compasión que no esté motivada por el apego – como sucede a menudo en matrimonios que empiezan y otras relaciones motivadas por nuestros deseos emocionales – y que no varíe ante el cambio en la actitud de la otra persona."

Para desarrollar esa compasión, recomienda considerar lo siguiente: "Tanto la gente hermosa y amistosa, como la poco atractiva y perjudicial, en último término son seres humanos como yo mismo. Como yo, quieren la felicidad y huyen del sufrimiento, y su derecho de superarlo y ser felices es igual al mío. Cuando reconocemos que todos los seres son iguales en su deseo de felicidad y derecho a obtenerla, se crea automáticamente la empatía y nos sentimos cercanos a ellos."

Para una lectura más profunda del tema, pueden leer "El Arte de la Felicidad", de S.S. Dalai Lama y Howard C. Cutler, donde éstos y otros conceptos se tratan con mayor detalle y extensión.











 













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